Los marines dispersan a tiros en Bagdad a partidarios de Sadam Huseín
Bush trata en el último minuto de dividir a sus enemigos en la ONU
El Gobierno norteamericano necesita dinero para soportar la postguerra en Irak

Soldados españoles patrullan por las calles de Diwanilla
Irak volvió a ser ayer el epicentro de intensas negociaciones diplomáticas en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. En un intento por lograr que la nueva resolución planteada por Estados Unidos, España y Reino Unido obtuviera el respaldo mayoritario de los países miembros, Washington accedió por la tarde a retrasar unas horas la votación prevista para tratar de convencer a los países más reticentes La nueva resolución, que conminaría a la comunidad internacional a ayudar en el proceso de reconstrucción del país ocupado y reafirmaría a Estados Unidos como principal autoridad en el país hasta la celebración de elecciones, ya contaba con los nueve votos necesarios para ser aprobada. Pero la Casa Blanca era consciente de que obtener una resolución aprobada por la mínima no era lo más deseable, ya que dejaría claro que todavía subsisten serias discrepancias entre varios miembros clave del Consejo de Seguridad acerca de cómo resolver la cuestión de Irak. Por esa razón, ayer los funcionarios estadounidenses estaban tratando a toda costa de que impedir que se abstuvieran Francia, Rusia, China, Alemania, Pakistán y Siria, tal y como habían amenazado con hacerlo. ¿Y de qué manera podría la Casa Blanca revertir la tendencia y lograr un voto mayoritario? La clave, según los funcionarios de la ONU, reside en Rusia. Los estadounidenses han cifrado todas sus esperanzas en incluir en el texto legal algunas de las demandas de Moscú y contentar así al Gobierno de Vladimir Putin para romper la alianza que mantiene con París y Berlín. De lograr el visto bueno de Rusia, se produciría un juego de carambolas diplomáticas y las reticencias por parte de los demás miembros del Consejo irían cayendo como fichas de dominó: con la aprobación de Moscú se produciría la de China y Pakistán, que hasta ahora se habían escudado en la posición de una mayoría para abstenerse. Después de un mes y medio de intensos estiras y aflojas diplomáticos, la nueva resolución se encontraba ayer en la recta final para lograr uno de sus principales objetivos: neutralizar la oposición de Francia, el principal crítico contra la ocupación de Irak. Al cierre de esta edición, aún no quedaba claro si Bush logró dividir a sus enemigos. Mientras, miles de partidarios del presidente iraquí derrocado, Sadam Huseín, salieron ayer a las calles de Bagdad y dispararon al aire para celebrar el aniversario de los referendos presidenciales de los últimos años, lo cual hizo que soldados estadounidenses respondieran con disparos para dispersar a la multitud.