Los insurgentes atacan 30 veces al día a las tropas de la coalición y dos veces por semana con misiles
La resistencia iraquí aumenta sus ataques y pone en aprietos a Bush
Tarek Aziz dice que Sadam no tenía armas de destrucción masiva y que sólo quería infundir temor

Un iraquí conecta la televisión por satélite en Bagdad
El ataque con misil al hombro que abatió el sábado un helicóptero americano con 36 soldados no es el primero que se produce en la posguerra, sino sólo el primero que da en el blanco. En realidad los rebeldes iraquíes atacan los aviones americanos dos o tres veces por semana, motivo por el que el aeropuerto de Bagdad continua cerrado pese a haber sido reconstruido. Estos atentados forman parte de los aproximadamente 30 diarios que se lanzan contra las fuerzas estadounidenses, cifra que hace apenas un mes y medio era de doce diarios. La mayoría no pasan a las noticias porque no provocan víctimas mortales, pero el acoso es continuo y va en aumento. «Si los ataques se interpretan como una evidencia de que los baasistas están ganando entonces pueden interpretarse como algo tan letal para el apoyo público como para los soldados que han muerto». Así lo afirmaba ayer Peter Feaver un ex miembro del Consejo de Seguridad Nacional. El aumento de la efectividad de los ataques iraquíes contra tropas norteamericanas así como contra personal civil internacional pone en una difícil situación al presidente Bush y a su administración. La semana pasada una encuesta mostró por primera vez que la mayoría de los norteamericanos no apoyaban la forma en que Bush estaba luchando contra Irak. «El público no estaba preparado para una guerra de larga duración». Sadam Husein nunca tuvo armas de destrucción masiva, según su ministro de Exteriores Tarek Aziz, cuyas declaraciones tras su arresto el pasado abril trascendieron ayer a la prensa norteamericana. Tal y como dijeron los inspectores de la ONU, Sadam no poseía las famosas armas que Bush utilizó como coartada para convencer al mundo de su peligrosidad y por tanto de la necesidad de atacarle. Según Aziz, Sadam sólo incumplió las resoluciones de la ONU al continuar desde 1999 con la fabricación de misiles de largo alcance pero tampoco se esforzó en desmentir que poseía armas químicas o biológicas para que los países de la zona que apoyaban a Estados Unidos le respetaran.