Diario de León

Ni Israel ni el primer ministro palestino logran arrebatar a Arafat el control de las fuerzas de seguridad

Sharon y Abu Alá imponen condiciones imposibles para sentarse a hablar de paz

Peligra el intercambio de prisioneros entre Tel Aviv y Damasco gestionado por Alemani a

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Eugenio García Gascón - jerusalén
León

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El esperado encuentro entre el primer ministro israelí, Ariel Sharón, y su homólogo palestino, Abú Alá, podría no celebrarse debido a las condiciones que ponen ambos políticos para encontrarse. Abú Alá dijo ayer que únicamente se reunirá con Sharón si recibe garantías de que el encuentro servirá para reactivar la iniciativa de paz conocida como Hoja de Ruta que impulsa el Cuarteto (Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y la ONU). «Para que se celebre el encuentro con Sharón, es necesario que se prepare bien por adelantado y que antes nos pongamos de acuerdo sobre su resultado de manera que podamos salir del parón que existe actualmente», manifestó Abú Alá. Desde hace algunos días, representantes israelíes y palestinos mantienen contactos discretos para preparar el encuentro, aunque los palestinos piensan que si de la reunión no sale reforzada la Hoja de Ruta las consecuencias podrían ser desastrosas. Hasan Abu Libda, jefe de la oficina de Abú Alá, declaró que el primer ministro palestino «no quiere reuniones porque sí, sino que quiere resultados». Los palestinos están hartos de dar vueltas y más vueltas a las cuestiones importantes sin que los rodeos se traduzcan en resultados. Abú Alá no es el único en poner condiciones. Ariel Sharón respondió poco después que tampoco se reunirá con su homólogo palestino si éste no se hace con el control de las fuerzas de seguridad, un control que se ha reservado el presidente Yaser Arafat. Abú Alá aspiraba a nombrar al general Naser Yusef ministro de Interior, pero Arafat no ha cedido. La disputada cartera quedará en manos de Hakam Balawi, quien sólo será responsable de los temas administrativos. Mientras, el canje de prisioneros que Alemania ha gestionado entre Israel y Hizbolá puede estar en peligro por la negativa del Gobierno de Sharon a dejar en libertad a uno de los presos que exige la organización integrista. Se trata de Samir Kuntar, un palestino que en 1979 asesinó a tres miembros de una misma familia y a un policía. Su liberación es requerida por Hizbolá dentro de un acuerdo para canjear 420 presos árabes por un empresario israelí y los cadáveres de tres soldados.

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