Se rompe la práctica de incluir sin resistencia los planteamientos que traía Madrid a las cumbres
El apoyo de Aznar a Bush mina elliderazgo?de?España en?Iberoamérica La última del presidente
Lula se erige en líder del bloque que quiere contrarrestar la influencia norteamericana
El Rey conversa con Aznar a su llegada al aeropuerto de Viru Viru para participar en la cumbre
El alineamiento de José María Aznar con la doctrina internacional de George Bush se ha traducido en una erosión del liderazgo de España entre los gobernantes latinoamericanos, como quedó de manifiesto en la XIII Cumbre Iberoamericana que se celebra en la ciudad boliviana de Santa Cruz de la Sierra. Los ministros de Asuntos Exteriores fueron incapaces de cerrar un acuerdo sobre la declaración final por las diferencias de España con otros países. Los cancilleres dejaron en el aire la creación de una secretaría permanente de las cumbres, uno de los principales objetivos españoles, y acordaron apoyar al secretario general de la ONU para rescatar el multilateralismo en las relaciones internacionales frente al unilateralismo de Estados Unidos y sus aliados, entre ellos España, en la guerra contra Irak. Además, se reabrió el debate sobre el rechazo a los subsidios agrarios de la UE. Era práctica habitual que los planteamientos que traía el Gobierno español de turno a las cumbres iberoamericanas se incluyeran se aceptaran sin mayores resistencias. Los presidentes latinoamericanos, a su vez, introducían en la declaración final sus demandas siempre que no colisionaran con la política exterior española. Estos usos y costumbres pueden venirse abajo en la reunión de Santa Cruz. En la delegación española se admite que esta cita latinoamericana es una prueba para la política internacional de Aznar, ya que se tienen que conciliar los tradicionales vínculos con América Latina con el reforzamiento de los lazos con Estados Unidos, un binomio de difícil encaje. Recelo al otro lado del océano La comunidad iberoamericana recela del papel jugado por el Ejecutivo de Aznar en la guerra contra Irak y su identificación con los postulados de Bush en contra del sentir mayoritario de América Latina. Cree, además, que el acercamiento a Estados Unidos conlleva un distanciamiento de la región. Estas diferencias se manifestaron en la cita boliviana, en la que España se topó más de una vez con un bloque contrario a sus tesis formado por Brasil, Argentina, Venezuela y, como era previsible, Cuba. Aznar mantuvo un encuentro con Lula da Silva para firmar un acuerdo de «alianza estratégica» entre los dos países y también para limar diferencias sobre las resoluciones de la cumbre. El presidente brasileño se ha erigido como un líder regional que intenta formar con otros países de la región un polo que contrarreste la influencia norteamericana en la región, una pretensión que chirría con las posturas del Gobierno de Aznar y su filonorteamericanismo. La de Santa Cruz de la Sierra es la última Cumbre Iberoamericana de José María Aznar antes de que deje el Gobierno el próximo año. El jefe del Ejecutivo pondrá en Bolivia el punto final a su presencia en ocho citas de gobernantes de países hispano y lusoparlantes que empezaron en Chile en 1996 y siguieron en Venezuela, Portugal, Cuba, Panamá, Perú y República Dominicana. Aznar desea irse con la impronta del líder que relanzó a la comunidad iberoamericana mediante la reforma del sistema de las cumbres para lo que necesita que en Santa Cruz se apruebe su propuesta de crear una secretaría permanente, empeño en el que ha puesto toda la carne diplomática en el asador. En los últimos meses, el presidente del Gobierno ha hablado en persona o por teléfono con todos los gobernantes iberoamericanos para conocer su parecer y ha encontrado, según fuentes de la delegación española, respuestas favorables. Por si acaso, a lo largo de este viernes y sábado, tendrá encuentros bilaterales con los presidentes de Bolivia, Perú, Paraguay, Colombia y Brasil; junto al Rey, almorzó con el mexicano Vicente Fox y también se reunió, ya en solitario, con los gobernantes de los cinco países centroamericanos. También tenía previsto entrevistarse con el secretario general de la ONU, Kofi Annan. El presidente del Gobierno no podrá, sin embargo, despedirse de su 'bestia negra' en estas citas de gobernantes, el cubano Fidel Castro, con el que protagonizó choques memorables. La pelea de los subsidios Pero hay muchas sombras, más que luces, en esta cumbre. El ministro de Asuntos Exteriores de Bolivia, Juan Ignacio Siles, daba por cerrado de madrugada uno de los puntos sorpresa que surgieron durante las últimas horas en la Cumbre Iberoamericana de Santa Cruz: los subsidios agrícolas. Argentina y Uruguay volvieron a erigirse en las voces críticasal exigir un mayor compromiso por parte de los dos países miembros de la Unión Europea, España y Portugal, para acabar con los subsidios y los aranceles que impiden las exportaciones de numerosos productos de países de América Latina. Sin embargo, durante la mañana de ayer se rompió ese acuerdo de consenso que recogía la declaración. Todo está, pués, en el aire.