Los suicidas no lograron alcanzar sus objetivos porque fueron tiroteados en un control polaco
La resistencia iraquí activa una cadena de atentados coordinados en Kerbala
La Coalición sufre en la ciudad santa chiíta los peores ataques desde noviembre, con 13 muertos

Una dentista-soldado nicaragüense de la Plus Ultra extrae una muela a un niño iraquí
Tres suicidas al volante de tres coches bomba e insurgentes armados con lanzagranadas y morteros sembraron ayer el terror en la ciudad santa chiíta iraquí de Kerbala en los peores atentados contra las fuerzas de la coalición y sus colaboradores desde el pasado noviembre. Según las primeras y confusas cifras, al menos seis soldados de la coalición -cuatro búlgaros y dos tailandeses- y siete iraquíes -un civil y seis policías- murieron al estallar tres vehículos en tres zonas distintas de la ciudad. «Fue un triple ataque, simultáneo y coordinado, contra las dos bases militares que pudo haber hecho mucho daño. Hasta el momento sabemos que también hay 37 soldados heridos, cinco de ellos graves», explicó a el coronel Kees, portavoz del contingente polaco destacado en el sur de Irak. Responsables búlgaros confirmaron que parte del campamento en el que estaban acantonados quedó destruido y que 15 de sus soldados resultaron heridos, aunque no precisaron el número de muertos. El jefe del contingente polaco y de la División Internacional que actúa en sur iraquí, general Andzerj Tyszkiewiez, subrayó que la acción estaba planeada para causar «mucho dolor», pero que la rápida reacción de sus hombres evitó que la masacre fuera mayor. Los vehículos no llegaron hasta los objetivos porque los terroristas fueron muertos a tiros en un control.