Total normalidad en la convocatoria electoral que legitimó la «revolución de terciopelo»
Saakashvili, nuevo presidente de Georgia tras arrasar en las urnas
A pesar de la llamada al boicot de sus partitarios, Shevardnadze votó al nuevo dirigente
La victoria de Mijaíl Saakashvili en los comicios presidenciales que el domingo se celebraron en Georgia estaba prácticamente cantada desde el principio. De nada han servido los llamamientos al boicot lanzados por algunos de los partidarios de Eduard Shevardnadze, obligado al dimitir el pasado mes de noviembre del puesto de presidente tras el sonado pucherazo que sus acólitos organizaron con el recuento de votos de las elecciones legislativas del pasado 2 de noviembre. Aquella revuelta para derribar al «viejo zorro plateado» la encabezó precisamente Saakashvili. Pero Shevardnadze no le guarda rencor. Desoyendo las proclamas de sus seguidores en pro del boicot, el que fuera ministro de Exteriores soviético acudió a votar y aseguró haberlo hecho a favor de Saakashvili. Si los sondeos a pie de urna no se equivocan, el joven nacionalista georgiano, que se doctoró en la universidad estadounidense George Washington, habría obtenido una aplastante victoria, con un total de votos a favor cercano al 90%. «Quiero agradecérselo a toda la Nación, a todos mis partidarios. No es sólo una victoria para mí sino para todo el pueblo georgiano», dijo Saakashvili durante un mitin ante miles de personas, celebrado poco después del cierre de los colegios electorales. El máximo dirigente del Movimiento Nacional llamó desde la tribuna a construir juntos «una Georgia nueva». Saakashvili afirmó que la alta participación registrada «indica que los georgianos han recuperado la esperanza y que vuelven a confiar en sus dirigentes». Normalidad en la votación La convocatoria electoral del domingo, a diferencia de las legislativas del pasado 2 de noviembre, cuando Shevardnadze era aún el presidente del país, transcurrió con toda normalidad. La amenaza de una participación por debajo del 50%, que hubiera obligado a repetir los comicios, no llegó a cumplirse. Shevardnadze decidió incluso legitimar la «revolución de terciopelo» que le derrocó yendo a votar. El veterano dirigente georgiano, no obstante, advirtió que Saakashvili tiene por delante una ingente tarea para enderezar la maltrecha economía del país y acabar con la omnipotente corrupción. «Saakashvili debería actuar más y hablar menos. Basta de populismo, ha llegado la hora de ponerse manos a la obra», aseguró Shevardnadze. «Ni en un día ni en un mes se puede vencer la corrupción, aunque se encarcele a todos los ministros. Sólo con represiones no se puede vencer la corrupción», advirtió el ex presidente en alusión al principal lema electoral de Saakashvili, la lucha contra los corruptos.