La intervención del martes ha marcado el inicio de la campaña electoral estadounidense
Palestinos, chiítas y demócratas critican el discurso del presidente
George Bush centró su discurso en los políticos que no le apoyaron en la guerra de Irak

El presidente habla con congresistas demócratas durante una sesión conjunta en el Congreso
Las críticas al discurso sobre el Estado de la Unión pronunciado el martes por George w. Bush ante las dos cámaras del Congreso no se hicieron esperar. En plena carrera electoral, todos los candidatos demócratas se lanzaron ayer a la arena pública para atacar punto por punto el resumen de los logros que hizo Bush de su último año al frente del gobierno y sus propuestas para mejorar la economía y la vida de los estadounidenses. Además, iraquíes y palestinos, protagonistas unos y ausentes otros del discurso presidencial, expresaron también sus críticas a la política exterior que Bush presentó frente a su país con aires triunfalistas. El presidente, que centró la mayor parte de su discurso en desafiar precisamente a los críticos que no le apoyaron en su aventura militar en Irak, fue acusado por el senador John Kerry, quién voto a favor de la invasión, de presentar un mundo «muy diferente al real. El numero de tropas, la envergadura de la coalición, la calidad de la coalición no es real, y los norteamericanos lo saben» afirmó en la NBC. El aspirante a la Casa Blanca respondía así a frases como «desde el principio América ha buscado el apoyo internacional en Afganistán e Irak y lo ha conseguido», pronunciadas por Bush en un arrogante tono que provocó que los demócratas no se levantaran de sus asientos para aplaudir en al menos un tercio de los casi setenta aplausos que recibió el presidente durante su alocución. Aunque Bush trató de poner el énfasis en la liberación de Irak y en su éxito en la lucha contra el terrorismo, el general Wesley Clark afirmó: «Si se hubiera quedado en Afganistán y hubiera apresado a Osama bin Laden (a quien no mencionó en su discurso) en lugar de ir a Irak a perseguir a Sadam Husein, quizás la lucha contra el terrorismo ya habría terminado». Bush tampoco mencionó los problemas políticos que enturbian la pacificación de Irak aunque advirtió que a pesar del terrorismo sus planes para Irak no variarán, algo que no ha gustado en Irak, donde ayer el líder chiíta Abdul Hadi al-Husseini aseguró: «Ya estamos cansados de sentirnos como un pedazo de chicle que Bush está masticando para avanzar su propia agenda» y reclamó mayor injerencia en las decisiones sobre Irak. El conflicto palestino-israelí fue el gran ausente del panorama internacional de su discurso, algo que fue recibido con preocupación por el ministro palestino Saeb Erakat encargado de las negociaciones de la Hoja de Ruta. «El hecho de que el presidente no haya mencionado de cerca ni de lejos el proceso de paz significa que el año 2004 será el del desinterés estadounidense por este proceso». «América ha buscado el apoyo internacional en Afganistán e Irak y lo ha conseguido» George W. Bush Presidente de Estados Unidos