Diario de León

El encuentro de Berlín estuvo marcado por una inédita y peligrosa ola de críticas a los «grandes»

Chirac, Blair y Schröder retan a la UE a ser la mayor potencia mundial

Enérgico?llamamiento al resto de los socios comunitarios para poner en marcha un gran?plan?de?reformas

Chirac, Schröder y Blair en la rueda de prensa que dieron en Berlín

Chirac, Schröder y Blair en la rueda de prensa que dieron en Berlín

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Enrique Müller - berlín
León

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Los líderes políticos de Francia, Gran Bretaña y Alemania, las tres principales potencias europeas, lanzaron ayer desde Berlín un enérgico llamamiento al resto de los socios comunitarios para poner en marcha un gran plan de reformas en el campo social, laboral y económico, que haga posible transformar la Unión Europea hasta el 2010 en el mayor mercado competitivo del mundo. Para poder alcanzar esta meta, Jacques Chirac, Tony Blair y Gerhard Schröder acordaron unir sus fuerzas para exigir la creación de un «vicepresidente» de la Comisión, que será responsable de poner en marcha las reformas económicas que necesita Europa. Schröder, Chirac y Blair, si se cree lo que afirmaron en Berlín, no tienen intención de formar un «directorio» en el seno de la UE, no mandan, tampoco quieren dominar a nadie, pero tienen el suficiente poder para exigir. En la cumbre informal de Berlín -la tercera en la que participan los tres lideres europeos- se aprobó una carta dirigida al presidente de la Comisión y al presidente de turno del Consejo Europeo, donde los «tres grandes» de Europa enumeran una serie de medidas que deben impulsarse en Europa. Los líderes también piden a la Comisión y a sus socios comunitarios que den los pasos necesarios para poder poner en marcha el plan de reformas. «La comisión debe, además, desarrollar un calendario con metas definidas que hagan posible eliminar todas las medidas burocráticas que frenan la competitividad y la innovación», señala la carta firmada por Chirac, Blair y Schröder. Socios pese a Irak Durante una rueda de prensa conjunta, los tres líderes evitaron mencionar el delicado tema de la Constitución Europea y tampoco se refirieron a la delicada división que separó al eje franco-alemán de Londres a causa de la guerra en Irak. Pero el silencio de Chirac, Blair y Schröder con respecto a estos dos temas, pudo deberse al hecho de que la primera parte de la cumbre solo estuvo dedicada al futuro de Europa y no a resolver los problemas inmediatos. Después de la rueda de prensa, Schröder ofreció una cena de trabajo a sus dos colegas, donde siguieron debatiendo temas europeos. El encuentro de Berlín estuvo marcado por una inédita y peligrosa ola de críticas formuladas por otros socios europeos, que no ocultaron su temor de que los tres grandes de la UE deseen formar una alianza para dominar Europa. Ofensiva española El presidente del Gobierno, Jose María Aznar, el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi y otros líderes conservadores participaran hoy en Atenas en una reunión organizada por el Partido Popular Europeo y marcada por el recelo que ha causado la cumbre de Berlín. La reunión del PPE, donde destaca la ausencia del primer ministro frances, Jean-Pierre Raffarin, habitual en estas citas, tiene como principales temas de agenda los preparativos del proximo Consejo Europeo (que se celebrará en Bruselas el 25 de marzo), dedicado a impulsar las reformas y el crecimiento económico, y las negociaciones sobre la Constitución de la UE. Pero los dirigentes políticos de Francia, Gran Bretaña y Alemania optaron por no darle importancia a los temores y criticas que suscitó su encuentro y afirmaron que era absolutamente legítimo y normal juntarse para intercambiar reflexiones sobre el futuro de Europa y que el resultado del encuentro seria positivo para toda Europa. Sin dominar a nadie «Yo pienso que es totalmente natural que tres países como los nuestros, que representan en conjunto más del 50% del PIB de la Unión Europea, puedan formular reflexiones que les parecen importantes en el dominio económico y social», señaló el presidente Chirac. «El formato trilateral es útil para encontrar intereses comunes que pueden servir para que una Europa ampliada pueda funcionar» añadió el canciller Schröder. «No queremos dominar a nadie, ni menos a Europa», insistió.

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