Diario de León

Partidarios de Aristide levantan barricadas en la capital ante la llegada de los insurrectos

El avance de los rebeldes impide evacuar a la colonia española de Haití

La Embajada tiene que aplazar la operación para sacar del país también a niños adoptados

Un grupo de niños espera junto a unas maletas su evacuación de Puerto Príncipe

Un grupo de niños espera junto a unas maletas su evacuación de Puerto Príncipe

Publicado por
Milagros López de Guereño - la habana
León

Creado:

Actualizado:

La violencia y el caos se extienden por Haití. Tanto, que la cancelación de los vuelos internacionales desde el aeropuerto de Puerto Príncipe impidió ayer la evacuación de los extranjeros que todavía permanecen en Haití, entre ellos un grupo de 60 españoles y 10 niños haitiamos que iban a ser adoptados por familias españolas. La Embajada de España tuvo que aplazar al menos 24 horas la operación de evacuación debido al caos que vive la capital del país. El avión fletado por España para el traslado a la República Dominicana de los residentes españoles no pudo despegar y el aeropuerto, a rebosar de personas que quieren abandonar el país, está cerrado. El viaje para llegar hasta esa terminal aérea entrañaba demasiado riesgo para la vida humana ya que los accesos se encuentran cercados por barricadas y hay enfrentamientos abiertos entre simpatizantes y adversarios del presidente Aristide. La colonia española en Haití la componen unas 80 personas, de las que más de 20 son niños, además de unos 15 religiosos y algunas familias hispano-haitianas que no quieren salir del país. La ministra de Asuntos Exteriores dijo que, además de la colonia española, el Gobierno negocia con las autoridades de este país la evacuación de un grupo de niños haitianos que han sido adoptados por familias españolas y «cuyo papeleo está concluido». También negocia la protección de la embajada. Con tres partes en liza -rebeldes, oposición política y Gobierno- y ninguna dispuesta a ceder en sus exigencias, la tensión crece y, de momento, la balanza se inclina hacia quienes imponen la fuerza de las armas. Partidarios del presidente Jean Bertrand Aristide, armados y nerviosos, han levantado barricadas en la capital haitiana ante la temida e inminente llegada de los insurrectos. Los rebeldes, liderados por ex militares y paramilitares de violentos historiales, controlan la mitad norte del país, de ocho millones de habitantes, y las principales vías de comunicación. Las condiciones de vida empeoran a pasos agigantados. Sin agua, electricidad, medicamentos ni alimentos, y con las instituciones de ayuda humanitaria casi imposibilitadas de llegar a esas zonas en control de los rebeldes, se producen saqueos en busca de comida. El último se produjo en Cabo Haitiano, cuando tras caer en poder de los rebeldes, una turba arrasó con 800 toneladas de alimentos depositados en los almacenes del Programa Mundial de Alimentos, destinados a ser repartidos en las escuelas y centros de salud. Miles de haitianos podrían lanzarse al éxodo. Para desanimarlos, Bush adelantó: «Repatriaremos a todos los refugiados que intenten llegar a nuestras costas».

tracking