Asesinado el controlador de un avión ruso que chocó con otro en pleno vuelo
Un controlador aéreo al que se atribuye una parte de responsabilidad en un accidente aéreo ocurrido el 1 de julio del 2002 cerca de Zúrich en el que murieron 71 personas, en su mayoría niños rusos que iban de vacaciones a España, fue asesinado ayer en su domicilio en lo que podría ser una venganza. El controlador, un joven danés de 36 años, recibió varias puñaladas en su domicilio de Kloten (Zúrich), donde vivía con su mujer y sus dos hijos pequeños. La policía no descarta una relación entre el asesinato y el accidente y en su lacónico comunicado señala que el autor del crimen «podría venir de la Europa del Este». El controlador, que estaba solo de servicio en el aeropuerto cuando el Tupolev y el Boeing 757 colisionaron en el aire, apreció el riesgo 44 segundos antes del choque, lo que dejó a los pilotos sin capacidad de reacción. Desde entonces, sufría una fuerte depresión. La policía proteje a otros empleados que trabajaban aquel día.