Diario de León

Al Qaida niega ser responsable de la carnicería que mató a 271 fieles que rezaban en las mezquitas

Los chiís llaman a la unidad de Irak pero culpan a Bush de los atentados

El luto por los atentados de Bagdad y Kerbala retrasa la firma de la nueva Constitución iraquí

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Rafael M. Mañueco - rabat
León

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El día después del doble atentado más sangriento que se recuerda en Irak un torbellino de sentimientos contradictorios embargaba a la comunidad chií. Por un lado, afloraba la rabia y el deseo de venganza contra los suníes. Por otro, el peligro de una guerra civil aconsejaba más bien guiarse por la mesura y la resignación. Los líderes chiíes han hecho varios llamamientos a la calma aunque, al mismo tiempo, acusan a EE.?UU. de preocuparse más de la protección de sus tropas que de vigilar las fronteras a fin de evitar la entrada de terroristas en el país. Ayer fueron detenidos 15 sospechosos de haber participado en las matanzas de Kerbala y Bagdad, en las que, según un último balance, perecieron 271 personas. La firma de la nueva Constitución provisional iraquí, que debería haber tenido lugar ayer, se ha pospuesto hasta el viernes, una vez finalicen los tres días de luto oficial. La población de la ciudad sagrada de Kerbala y los habitantes del barrio de Kadimiya, situado en la parte oeste de la capital iraquí, salieron a la calle para acompañar a los muertos hasta su última morada y condenar los atentados cometidos en plena celebración de la Ashura, la festividad más importante de los chiíes. En Bagdad, decenas de partidarios del ayatolá radical, Mohtadar al Sadr, gritaron consignas contra Bush e Israel. Sin embargo, en Kerbala, durante el oficio religioso, el ayatolá Hadi al Mudaresi pidió a los fieles no dejarse llevar por sentimientos que puedan conducir a otro baño de sangre. En Nayaf, la otra gran ciudad santuario, la oficina del ayatolá, Alí al Sistani, el guía de la comunidad chií de Irak, distribuía un comunicado pidiendo calma y unidad a todos los iraquíes para «acelerar el retorno de la soberanía». «Moderación» pidió también Abdel Aziz al Hakim, el líder del Consejo Supremo para la Revolución Islámica (CSRII), la organización de carácter político más importante de los chiíes. Mientras tanto, y a falta de indicios claros sobre la autoría de los atentados, todo son especulaciones. En Kerbala, lo que más sonaba en la calle era el nombre de Al Qaida. En Bagdad, se acusaba a grupos wahabíes, que, en definitiva, son el sustrato principal de la organización que dirige Osama Bin Laden. No obstante, en una carta entregada a la redacción el diario árabe con sede en Londres Al Qods al Arabí ', Al Qaeia niega su responsabilidad en la carnicería de Kerbala y Bagdad. La nota, firmada por las brigadas Abú Hafs al Masri, dice que son las tropas americanas las que perpetraron la masacre para «enfrentar a los musulmanes en Irak».

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