Tanques contra refugiados en la operación más cruenta en 17 meses
Quince palestinos muertos y más de ochenta heridos es el balance de la incursión que el ejército israelí llevó a cabo ayer en el campo de refugiados de Al-Bureiy, en el centro de la franja de Gaza. Entre los muertos en la operación más sangrienta de los últimos 17 meses se cuentan cuatro niños, un civil y diez militantes fundamentalistas, nueve de ellos de Hamas. La incursión, que también afectó al campo de refugiados de Nuseirat, se inició en la madrugada y terminó hacia el mediodía, justo un día después de un intento de atentado en el puesto militar israelí de Erez, que se saldó con la muerte de seis palestinos. Los militares llevan varios meses con este tipo de operaciones con las que pretenden que los militantes palestinos salgan de sus casas para hacer frente a los tanques. Caramelos para los muertos Dado que los palestinos sólo disponen de fusiles y de misiles antitanque caseros suele ocurrir que los muertos y heridos son únicamente palestinos. De hecho, ningún soldado israelí resultó herido a pesar de que la incursión se prolongó durante varias horas. Los militares dispararon contra grupos de palestinos desde helicópteros, los tanques y tejados donde se habían apostado los soldados. Grupos de palestinos arrojaban piedras contra los tanques mientras los milicianos disparaban sus fusiles y caían uno tras otro. La operación se inició cuando todavía no había amanecido. El entierro de las víctimas fue por la tarde, con decenas de miles de personas. Desde las ventanas algunas mujeres arrojaban caramelos sobre los cuerpos de los muertos en una dulce despedida.