Diario de León

La izquierda se impuso en 24 de las 26 regiones de Francia, una recuperación sin precedentes

Chirac trata de salvar el descalabro de la derecha con una remodelación

El presidente francés planea un amplio reajuste ministerial sin cambiar al jefe del Gobierno «La Zapate

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Mª Esperanza Suárez - corresponsal | parís
León

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El presidente Jacques Chirac mantendrá de momento a Jean-Pierre Raffarin como primer ministro, a pesar del voto de castigo de las elecciones regionales del domingo. La crisis se resolverá finalmente con una simple remodelación del ejecutivo en la que probablemente caerán los titulares de las carteras con un mayor contenido social, las más cuestionadas por los electores. El jefe del gobierno entraba ayer por la puerta de servicio en un intento de que su visita al palacio presidencial del Elíseo pasara desapercibida. Era su segunda reunión en menos de 12 horas con un Jacques Chirac indudablemente tocado por el desastre electoral de su partido, que sólo conserva la presidencia de una de las 26 regiones francesas, Alsacia. Al día siguiente de los comicios, más de la mitad de los franceses (54%) rechazaban en un sondeo de urgencia la gestión de Raffarin y se declaraban partidarios de que el presidente nombre un nuevo jefe de gobierno. El presidente de la República ha preferido no complicarse la vida dos años después de acceder al cargo con el respaldo del 82 % del electorado. Sus próximos sólo han roto el mutismo de la última semana para asegurar que Chirac trabaja con el primer ministro en «las decisiones que se tomarán en los próximos días». Los vencedores ya le han lanzado el guante y el líder socialista, François Hollande le ha pedido que se implique personalmente en «en un cambio profundo de orientación política». Guerras intestinas El jefe del Estado parece querer tomarse su tiempo, consciente de que ha sido él el inspirador de las reformas impopulares que están en el origen de esta derrota en las urnas. Al prorrogar el mandato de Raffarin calma además las impaciencias de algunos notables de su partido, entre ellos el más popular de todos los miembros del gobierno, el titular de Interior Nicolás Sarkozy , que no le inspira la menor confianza desde que sabe que aspira a su sillón presidencial. Ayer fue uno de los ministros que pasó por el despacho de Raffarin para valorar los resultados de las urnas en una jornada de intensas consultas. El vuelco electoral crea una situación de cohabitación hasta ahora inédita en Francia, con el gobierno y el parlamento en manos del centro derecha y los ejecutivos regionales dominados por los partidos de la izquierda. Así, durante los próximos tres años hasta la convocatoria de las presidenciales.

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