Arafat y la izquierda israelí se unen para calificar de «crimen de guerra» la demolición
Sharon castiga Rafá y ordena destruir cientos de casas de los palestinos
Zapatero se entrevista con el primer ministro palestino y el jefe de la diplomacia israelí
Rafá, una de las localidades más castigadas por el Ejército israelí desde el inicio de la segunda Intifada, sufre uno de sus momentos más amargos, y eso que su historia no anda escasa de ellos. Desde el miércoles, fecha en que en ella murieron cinco soldados en un ataque de la Yihad Islámica, las Fuerzas Armadas israelíes asedian sin descanso la ciudad y su campo de refugiados, en unos ataques y bombardeos en los que han muerto al menos catorce palestinos, cinco de ellos ayer, y han sufrido heridas no menos de 200 personas. Por si ese castigo no era suficiente, el primer ministro israelí, Ariel Sharon, ordenó ayer la destrucción de cientos de casas, siguiendo un plan que, en palabras del ministro de Defensa, Shaul Mofaz, busca ampliar el llamado Corredor Filadelfia , la línea fronteriza que separa Gaza de Cisjordania, actualmente de nueve kilómetros de largo y no menos de 100 metros de ancho, en la que murieron reventados el miércoles los cinco soldados, cuyos restos siguen buscando afanosamente las tropas incluso hoy, día del obligado descanso judío. Y es que, según la creencia judía, no se alcanza la resurrección si el cuerpo no se entierra completo. De momento, las poderosas excavadoras blindadas D-9 del Ejército han arrasado decenas de casas junto al corredor, impasibles a los lamentos de las familias palestinas que huyen con sus pocos enseres, normalmente los colchones, enar-bolando banderas blancas. Nadie sabe, excepto Sharon y sus estrategas militares, cuándo ni dónde se detendrán, pero el general Moshé Yaalón, jefe del Ejército, ha adelantado lacónicamente que «la demolición de las viviendas continuará». La izquierda israelí calificó la medida de «crimen de guerra», al igual que lo hizo el presidente palestino, Arafat, quien pidió la intervención inamediata de la comunidad internacional. La agenda del presidente José Luis Rodríguez Zapatero recibirá la próxima semana , por separado, al ministro de Asuntos Exteriores israelí, Silvan Shalom, y al primer ministro de la Autoridad Palestina, Ahmed Qorei. El jefe del Ejecutivo pretende conocer a través de sus testimonios el estado en el que se encuentra el conflicto de Oriente Próximo. Según La Moncloa no existe, de momento, una voluntad mediadora por parte de España en esta crisis, enquistada desde hace décadas. Sin embargo, durante los encuentros estará también presente el jefe de la diplomacia española, Miguel Ángel Moratinos, muy involucrado con el proceso de paz palestino-israelí y uno de los impulsores de la Hoja de Ruta en su etapa como enviado especial de la UE en la región. El presidente del Gobierno español se encontrará el viernes con el secretado de Estado norteamericano, Colin Powell, en Jordania, y el domingo tiene programado una entrevista con la consejera de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, en Berlín.