España obtiene la garantía de que serán necesarios cuatro países para bloquear las decisiones en el seno de los 25
Los Veinticinco se conjuran para aprobar hoy la Constitución de la UE
Madrid y Varsovia todavía podrían recuperar entre tres y cinco eurodiputados An

El presidente del Gobierno español, Rodríguez Zapatero, con el presidente francés, Jacques Chirac
«Que la noche sea buen consejera y Orfeo nos indique el camino». Este deseo, expresado ayer por el ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, ilustra de alguna manera el ambiente de fumata blanca que ayer se palpaba en la cumbre de Bruselas, donde permanecen reunidos los líderes de los Veinticinco en un nuevo intento, esta vez el definitivo, de aprobar la primera Constitución en la historia de la Unión Europea. Lo único que jugaba en contra del acuerdo es que las discusio-nes todavía afectan a asuntos tan cruciales como el reparto de poder, el dinero o la religión, que merecían ayer encendidas intervenciones de algún que otro jefe de Gobierno. La ventaja es que a favor del pacto constitucional militan valores tan nobles como «el aburrimiento y el hartazgo», enumerados por una fuente comunitaria, pues nadie quiere volver a discutir este dossier más adelante. Tras nueves meses de gestación, es posible que hoy se produzca el parto de la Conferencia Intergubernamental, que debutaba en Roma en octubre pasado. El presidente de turno del Consejo y primer ministro irlandés, Bertie Ahern, dejó claro que «no hay ningún tema insuperable», algo en lo que coincidía con el máximo mandatario francés, Jacques Chirac, para quien se ha llegado «a un punto donde el acuerdo es del todo posible». Por el flanco del poder, anoche había un consenso respecto a la creación del sistema de doble mayoría para aprobar las decisiones, con el aval del 55% de países y el 65% de población. España, aliada nuevamente con Polonia, recibió la garantía de que no se podrán bloquear decisiones con menos de cuatro países, lo que evitará que se cree un directorio entre tres Estados grandes para tutelar la UE. Compensaciones Madrid y Varsovia todavía podrían ser compensados recuperando en la Eurocámara entre tres y cinco diputados de los catorce que perdieron en Niza. Tanto es así que el canciller alemán, Gerhard Schröder, ala-bó en su nombre y en el Francia la propuesta irlandesa de elevar el número de escaños desde los 738 hasta los 745 o 750. Más problemas ofrece la talla que ha de tener la Comisión Europea, pues los pequeños países insisten en que debe haber un comisario por Estados miembro, es decir, 25 y no los 18 propuestos por Dublín. Por el ángulo del dinero, Berlín dio un golpe de mano a última hora para recortar los poderes de Bruselas en la aplicación del Pacto de Estabilidad, que Alemania incumple de modo reiterado debido a su déficit público. En cualquier caso, era un asunto que se negociaba de forma bilateral entre alemanes y holandeses, con la esperanza de que ambas delegaciones encon-traran un lenguaje común. Más complejidad ofrece a los líderes la presencia de Dios en la Constitución. Siete países la reclaman ardientemente, especialmente Polonia, que llegó incluso a pedir que el texto refleje el lema «creemos en la verdad, la justicia, la belleza y la fe de Dios», que adornan su propia Carta Magna.