«Me hace daño verlo en televisión, él no hizo nada malo»

La mujer de Johnson pidió clemencia en los canales árabes
Los familiares del rehén estadounidense Paul Marshall Johnson, cuya decapitación en Arabia Saudí fue mostrada ayer en imágenes difundidas por internet, permanecían recluidos en su casa de Eagleswood (New Jersey, este). Nadie salió de inmediato de la casa, rodeada de periodistas y equipos de canales televisivos, a pesar de que la familia conoció ya la mala noticia, según cadenas de televisión estadounidenses. El secuestro de Johnson generó fuertes reacciones en Estados Unidos, donde la opinión pública aún no se recupera de la conmoción provocada por la decapitación el mes pasado de un joven empresario estadounidense en Irak, Nicholas Berg, a manos de enmascarados presuntamente miembros de Al Qaida. La esposa de Johnson pidió ayer a los secuestradores que lo liberaran. «Me hace daño verlo en la televisión (...) No hizo nada malo», sollozó en declaraciones a la cadena por satélite Al Arabiya, con sede en Dubai. Su hijo, Paul Marshall Johnson III, se había declarado a favor de la liberación de los islamistas, reclamada por los secuestradores, para salvar la vida de su padre. «Sí, estaría a favor», declaró a la cadena de televisión NBC. «No quiero extenderme al respecto, quiero simplemente que mi padre vuelva», añadió.