Diario de León

| Perfil | John Negroponte |

Un tenaz cruzado anticomunista llega a la ex corte de Sadam Huseín

Bush convierte en embajador y «gobernador» en la sombra de Irak a un diplomático norteamericano con un currículum de dudoso respeto a los derechos humanos

Negroponte con un guardaespaldas durante una reunión en el Congo

Negroponte con un guardaespaldas durante una reunión en el Congo

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Bárbara Celis D¿Amico - corresponsal | washington
León

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El curriculum del nuevo embajador para Irak, John Negroponte, puede considerarse impecable si se observa desde un punto de vista extremadamente conservador. Sin embargo, cualquier persona mínimamente preocupada por el cumplimiento de los derechos humanos lo identifica inmediatamente con el lado más oscuro de la política exterior norteamericana, ya que desde su posición de embajador ante Honduras (1981-85) fue uno de los protagonistas de la guerra encubierta que EE.?UU. emprendió contra los regímenes de izquierda elegidos democráticamente en países como Nicaragua o El Salvador. Pero Negroponte ya había hecho carrera anteriormente en situaciones de dudosa legalidad. Nacido en Londres en 1939, John Dimitri Negroponte era hijo de un magnate griego junto al que recorrió el mundo durante su niñez y que lo envió a estudiar a la elitista Exeter Academy y después a la Universidad de Yale, donde se graduó en 1960. Su capacidad para los idiomas le ayudó a brillar como diplomático a gran velocidad y en 1964 ya estaba destinado en Saigón, en cuya embajada trabajó hasta 1968. Tuvo uno de los mejores y más maquiavélicos maestros de la diplomacia norteamericana, Henri Kissinger, quién lo escogió para que dirigiera las negociaciones secretas entre el gobierno de Richard Nixon y el de Saigón. Pero Negroponte abandonó a su mentor tras firmarse la paz de París en 1973, al considerar que Estados Unidos se había replegado a las peticiones vietnamitas. Ocupó varios destinos en diversas embajadas hasta que en 1981 Reagan le dio el puesto por el que es recordado por todas las organizaciones de derechos humanos. Como embajador de Honduras Negroponte eleva las ayudas estadounidenses de 3 millones de dólares a 77. Con ese dinero se financia la contra nicaraguense y se crea el temido Batallón 316, entrenado por la CIA, con el que el Honduras se dedicó a asesinar a centenares de opositores al gobierno del general Gustavo Álvarez Martínez. Mentira tras mentira Definido por el escritor Terry Allen como un «celoso cruzado anticomunista», Negroponte, miente año tras año en el Congreso, ante el que defiende el buen hacer del gobierno hondureño, al que los miembros de su embajada tienen extrictamente prohibido criticar, como denunció años más tarde Rick Chidester, encargado de elaborar los informes anuales sobre derechos humanos que Negroponte tenía que entregar para que el dinero siguiera fluyendo hacia Centroamérica. En 1995 un extenso reportaje elaborado por el diario Baltimore Sun pone de manifiesto todas las oscuras maniobras en las que estuvo envuelto Negroponte, quien siempre ha negado los hechos. Tras trabajar en diversas embajadas, se retiró de la vida diplomática en 1997 para trabajar en una multinacional hasta que en el 2001 Bush lo invitó a representar a su país ante la ONU, una decisión duramente contestada por los sectores liberales del país, que sin embargo, no consiguieron que el Senado se opusiera a su nombramiento. Su carácter autoritario ha estado expuesto a la luz pública que da la ONU desde su llegada a la organización. Habituado a defender las causas unilaterales estadounidenses, ha sido el mejor aliado que ha tenido Israel ante la ONU en años. Aunque fracasara en su intento de convencer al Consejo de Seguridad de la necesidad de atacar Irak, es precisamente ese país el que le brinda ahora la oportunidad de convertirse en el hombre clave de Estados Unidos en medio oriente, ya que su posición de embajador de Irak es, en la práctica, la de gobernador en la sombra.

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