La comunidad cristiana, unas 800.000 personas, no había padecido atentados dirigidos explícitamente contra su confesión
Irak sufre por primera vez una oleada de atentados contra templos cristianos

Una de las igleias cristianas de Bagdad, reducida a escombros
Irak vivió ayer una nueva jornada violenta en la que al menos 18 personas perdieron la vida y en la que, por primera vez, los terroristas atentaron contra templos cristianos. En apenas unas horas, seis coches bomba hicieron explosión en el país, dos en Mosul y cuatro en Bagdad, provocando al menos seis muertos y decenas de heridos. La comunidad cristiana en Irak ronda las 800.000 personas, de las que una buena parte vive en Bagdad, pero hasta el momento no había sufrido atentados dirigidos explícitamente contra la confesión. En cadena El primer ataque contra los templos cristianos se produjo en Bagdad. Dos coches bomba estallaron de forma casi consecutiva en el barrio de Karrada, cerca de dos iglesias cristianas, lo que provocó varios heridos. Un primer coche bomba, conducido por un «kamikaze», explosionó cerca de una iglesia cristiana armenia, según un agente de Policía. Poco después se escuchó otra explosión cerca de otra iglesia cristiana. Tras las explosiones en Bagdad, otros dos coches bomba explosionaron en el centro de Mosul (norte de Irak) frente a la iglesia Mar Polis, en el barrio de Al Mohandesin. Poco después, un nuevo coche bomba, de nuevo en Bagdad, estalló frente a un convento caldeo, lo que provocó la muerte de dos personas. En medio de la confusión, se produjo un sexto atentado con coche bomba, también en Bagdad y contra un templo caldeo en el que hubo muertos y heridos. Junto a estos ataques contra objetivos cristianos, los atentados y los enfrentamientos se repitieron de norte a sur del país. En total, durante el día murieron al menos 18 personas, incluido un soldado estadounidense, y más de un centenar resultaron heridas. Los incidentes más sangrientos del día se produjeron en la ciudad suní de Faluya, donde los bombardeos y los combates entre las fuerzas estadounidenses y los insurgentes causaron la muerte de al menos diez iraquíes.