Un guardia de seguridad testifica contra el hijo de uno de los dueños del hipermercado de Paraguay

Familiares y amigos de las víctimas rezan por ellos en el velatorio
A 404 muertos asciende ya el número de víctimas mortales del incendio que el pasado domingo se registró en un hipermercado la periferia de Asunción, capital de Paraguay, según el último balance del Ministerio Público del país, que cifraba hasta el momento su recuento en 376 fallecidos y a más de 500 los heridos. Las causas y posibles culpables de la tragedia están siendo investigadas por la Fiscalía, que ordenó la detención de tres propietarios del centro comercial, un hijo de uno de ellos, y tres guardias de seguridad, quienes, según funcionarios de la policía, habrían cerrado las puertas del local cuando comenzó el fuego. «Hay varios testigos que vieron cómo estaban cerrando las puertas de acceso al edificio. También confirmamos que la puerta de emergencia estaba soldada,» dijo ayer Humberto Núñez, jefe de la Policía Nacional. La prensa paraguaya publicó ayer fotografías de personas intentando romper los cristales del hipermercado desde el exterior, en un desesperado intento de darle un vía de escape a quienes estaban asfixiándose dentro. En esas imágenes las puertas del lugar estaban cerradas. Durante su comparecencia ante la Fiscalía, Juan Pio Paiva, el principal accionista de la empresa dueña del establecimiento, negó haber dado la orden de cerrar las puertas.«La empresa tiene un seguro contra vandalismo. No es lógico que ante un incendio de esa magnitud los guardias cierren las puertas», explicó. Pero el testimonio de un guarida de seguridad afirma que fue su hijo, Víctor Daniel Paiva, quien dio la orden por radio.