El Pentágono teme que el arrabal, en?el?que?viven 2,5 millones?de?chiíes, se convierta?en otro frente
EE.?UU. libra una batalla?con?las miliciasde?Al?Sáder?ahora en?un?barrio?de?Bagdad
Calma total en Nayaf, donde el Gobierno iraquí y las tropas del clérigo intercambian prisioneros de guerra

Barrenderos municipales de Nayaf limpian los restos de la batalla a la puerta de la Gran Mezquita
Las fuerzas estadounidenses mantuvieron ayer en Bagdad escaramuzas con la milicia chií del clérigo radical Muqtada Al Sáder dos días después de que aceptara el plan de paz en la ciudad santa de Nayaf. La violencia en el arrabal bagdadí conocido como Ciudad al Sáder comenzó cuando un grupo de milicianos chiíes hizo varios disparos y lanzó al menos un cohete contra una patrulla del Ejército estadounidense a su paso por una calle de la periferia de ese barrio, que debe su nombre al padre del clérigo radical, un destacado ayatolá asesinado por secuaces de Sadam Huseín. Desde ese momento, en el que erstallaron las hostilidades, las fuerzas de Estados Unidos, apoyadas por un centenar de efectivos de la Guardia Nacional, realizan operaciones dirigidas a recuperar el control del barrio, en el que viven cerca de 2,5 millones de personas. «Hay gente en Ciudad Al Sáder que quiere provocar un estallido de la violencia, buscar un nuevo frente», dijo el coronel Adnam. Aunque en ocasiones entran en el arrabal, del que pocas horas después se retiran, la mayor parte del tiempo las fuerzas de EE.?UU. permanecen apostadas al oeste de Ciudad Al Sáder para impedir que las bandas de milicianos chiíes realicen incursiones hasta el centro de Bagdad, distante unos ocho kilómetros. Las autoridades iraquíes y el mando militar de Estados Unidos temen que, si dejan de ejercer presión sobre la milicia, Ciudad Al Sáder acabe convirtiéndose en el equivalente chií de Faluya, la localidad suní situada a unos 65 kilómetros al oeste de Bagdad bastión de los insurgentes. El Ejército del Mahdi, el grupo armado creado y dirigido por el clérigo radical chií, tiene dividida Ciudad Al Sáder en 79 secciones, y cada comandante controla cuatro. «Aquí nosotros estamos a cargo con la misión de limpiar Irak», dijo el jeque Amar Saadi, uno de los jefes de la milicia local. La amenaza que plantea Ciudad al Sáder es patente casi a diario cuando la milicia dispara desde ese barrio obuses y cohetes sobre la llamada zona verde , la fortaleza situada en el centro de Bagdad y que alberga la sede del Gobierno interino, además de las embajadas de Estados Unidos y el Reino Unido. Entretanto, Nayaf, escenario de los combates librados entre la milicia del clérigo radical chií y las fuerzas de EE.?UU., apoyadas por las iraquíes, comenzó recobrar cierta normalidad. Los policías patrullaban la ciudad a pie y en vehículos, mientras decenas de trabajadores de la municipalidad retiraban de las calles los escombros de los edificios destruidos o dañados por las bombas, restos de cohetes y de otros artefactos explosivos. Muchos comercios abrieron por primera vez y los peregrinos que la víspera abarrotaron la ciudad para apoyar el plan de paz de Sistaní ya se habían marchado. El Gobierno iraquí y la milicia ha comenzo a intercambiar prisioneros.