| Crónica | Un futuro inesperado |
De hombre de hierro a anciano desacreditado

Pinochet en una de sus últimas apariciones públicas
Es poco probable que el ex dictador de Chile Augusto Pinochet (1973-90), que ya está cerca de cumplir 89 años, quede tras las rejas tras el histórico fallo de la Corte Suprema de Justicia que le quitó los fueros para que sea juzgado por los crímenes cometidos en el marco de la Operación Cóndor. Sin embargo, lo que es seguro es que el ex hombre fuerte chileno que tras 17 años de régimen cruel y unipersonal había logrado mantener un caudal de apoyos poco común en una sociedad ahora democrática, ya no se despedirá de la historia desde el lugar de gloria que él soñaba para sí mismo. Y el ocaso no es producto de su presumida «demencia senil». Tampoco lo explica del todo la sentencia judicial que lo desprotegió para interrogarle por asesinatos cometidos bajo la coordinación de servicios de inteligencia militar sudamericanos a fin de reducir a los opositores en los años 70. El golpe de gracia fue el hallazgo en julio de las cuentas secretas y millonarias de Pinochet en el banco Riggs de Estados Unidos. Ahora, el ex dictador no sólo está acusado de violar derechos humanos, sino que es sospechoso de corrupción y eso le restó apoyos. Ahora, sí es vulnerable. El abogado Eduardo Contreras, que representa a familiares de víctimas de la Operación Cóndor, sostuvo que si la Corte lo despojó de sus fueros es porque considera que hay un ilícito bajo investigación y que Pinochet tiene alguna responsabilidad en ese proceso. En cambio, duda respecto a la posibilidad de llevarlo a la cárcel. Debido a su avanzada edad y a su delicado estado de salud, lo más seguro es que no cumpla arresto. No tan demente Por su parte, el abogado de Pinochet, Ambrosio Rodríguez, rechazó la idea de que el fallo del jueves reconozca la implicación de su cliente en los delitos que se investigan. No obstante, si fuera procesado, la defensa pediría que se deje sin efecto la medida debido a su enfermedad. Más allá de la batalla legal que se avecina, los pasos para avanzar en el proceso deben comenzar con el llamamiento a declaración indagatoria por parte del juez Juan Guzmán. Entonces, podría ocurrir que el ex militar se niegue a presentarse ante el magistrado -como ya hizo en otras oportunidades- y dilatar así el proceso por algún tiempo. Si se lo procesa y la defensa argumenta que el estado de salud de su cliente no le permite afrontar el juicio, Guzmán podría ordenar nuevos estudios sobre la presunta incapacidad mental del anciano. Pinochet ingresó el viernes en el Hospital Militar en silla de ruedas, pero según su portavoz, el general Guillermo Garín, el traslado fue para un chequeo de rutina y aclaró que no era «una estrategia» para mostrarlo vulnerable. Contreras anticipó que no aceptará excusas de salud. El letrado insiste en que si Pinochet estuvo lúcido para una entrevista con la televisión de Miami, si pudo salir a comprar libros y departir sobre textos de historia con el dueño del local, si fue capaz de declarar por propia voluntad sobre los movimientos de sus cuentas bancarias, no hay dudas de que puede afrentar un juicio. En este caso, el desafuero permite avanzar sólo en el caso de la Operación Cóndor, pero Pinochet tiene más de 300 causas abiertas en su contra y si ésta prospera, se desatará una catarata de peticiones ante la Justicia para que se le quite la protección en todos los casos.