La ausencia de atentados y la masiva participación marcan la cita en un país devastado por 25 años de guerras e invasiones
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El comité electoral se niega a anular los comicios pero investigará todas las quejas

Hombres y mujeres hacen colas separadas, como ya estaba previsto, para votar en Kabul
Pese a la tranquilidad y la alta participación en las primeras elecciones presidenciales de la historia de Afganistán, la jornada electoral se cerró con sabor amargo por la denuncia de ilegitimidad hecha por 15 de los 18 candidatos. El entusiasmo de los ciudadanos contrastó con la agitación política en Kabul. Unos 10,5 millones de electores en Afganistán, así como más de un millón de refugiados afganos en Pakistán e Irán, fueron llamados a las urnas por primera vez en la historia de este país devastado por 25 años de guerras civiles e intervenciones extranjeras. Los quince aspirantes, que se oponen al presidente interino y favorito en los comicios, Hamid Karzai, señalaron que el proceso se había desarrollado de manera «irregular» e «ilegítima» y anunciaron que no reconocerían los resultados. En consecuencia, pidieron al Cuerpo Conjunto de Gestión Electoral (JEMB), encargado de supervisar los comicios, su «suspensión», tras comprobar que la tinta con la que se marcó a los votantes de algunos colegios en un dedo para que no pudiesen repetir el sufragio se eliminaba fácilmente lavándose las manos o rascando. Ahmad Shah Ahmadzai, uno de los candidatos que piden la suspensión, señaló que «esta situación es muy grave y pude afectar de manera importante al resultado y la legitimidad de quien salga elegido». Otro, Abdul Latif Pedram, responsabilizó de la «ilegitimidad» de los comicios, en primer lugar al presidente George W. Bush, en segundo lugar a Karzai y en tercer lugar a la Misión de la ONU para Afganistán (Unama), que ha sido la que ha llevado la mayor parte del peso de la organización de estas primeras presidenciales afganas. «Si Bush quiere poner un presidente en Afganistán, que venga y lo haga, pero que no llame a esto elecciones», apostilló Pedram, cuya intención expresa al volver a Afganistán hace unos meses era echar a Karzai de la Presidencia. Todo sigue adelante Sin embargo, el JEMB, compuesto por las Naciones Unidas y un comité afgano, se negó a aceptar la petición de suspender las votaciones en un escrito en el que admitía que, «dada la complejidad de este proceso electoral, son inevitables algunos problemas técnicos». En cualquier caso, no rechazó la posibilidad de una actuación posterior, al señalar que todas las quejas recibidas «serán investigadas» y «se decidirá sobre ellas» a la hora de evaluar si los resultados «reflejan el deseo del pueblo afgano». En declaraciones a los periodistas, Karzai arremetió contra sus contrincantes al preguntarse: «¿Quién es más importante, estos quince candidatos o los millones de personas que han votado hoy?». Para Karzai, «ellos y yo debemos respetar la voluntad del pueblo», que acudió a votar masivamente en todo Afganistán, en una jornada que fue muy tranquila, pese al temor de que los talibanes y Al Qaida, que pretendían boicotear los comicios, llevasen a cabo atentados en todo el país, que no se materializaron. Los resultados oficiales se conocerán en dos o tres semanas.