Los vortantes deberán elegir en referéndum el proceso a la vez que votan al candidato
Colorado decidirá el mismo día de los comicios qué sistema electoral aplica
Bush perdería la mitad de los representantes del Estado si se aprueba la Enmienda 36

El candidato republicano junto a la primera dama
Todos los ojos están puestos en Florida, Ohio y Pensilvania, pero el enigma de quién será el próximo presidente estadounidense podría decidirse en Colorado, el estado natal de Kerry. Las encuestas pronostican que en ese lugar ganará Bush con más del 50% de los votos, por lo que con el actual sistema electoral se llevaría los nueve electores del estado. Pero precisamente eso está en el aire. Coincidiendo con los comicios presidenciales, los ciudadanos de Colorado están llamados a un referéndum en el cual se votará la Enmienda 36, que propone terminar con el sistema de «el ganador se lo lleva todo». De superar la consulta, la enmienda entraría en vigor de forma automática, por lo que los nueve electores se repartirían de forma proporcional al voto, quizás 5 para Bush y 4 para Kerry. No hace falta explicar que, en un proceso electoral tan disputado, esos 9 electores podrían ser decisivos para determinar el próximo huésped de la Casa Blanca. Larga disputa judicial Las encuestas realizadas aseguran que el 55% de los ciudadanos se oponen a la modificación electoral, frente a un 38% que la respaldan. No obstante, el Servicio de Investigación del Congreso emitió en septiembre un informe en el que pronostica «una disputa judicial prolongada y amarga, como ocurrió después de la elección del 2000», si la modificación electoral resulta decisiva para la elección del presidente. Julie Brown, del grupo Haz que tu voto cuente, declaró recientemente a AFP que la enmienda a debate «reafirma el concepto de 'un hombre, un voto' e incentiva a la gente a votar». Los simpatizantes de la enmienda argumentan que la iniciativa representará mejor la voluntad de las personas y muchos estados dejarían de ser republicanos o demócratas en bloque, y permitiría que los lugares más poblados del país, ahora decididos a favor del Partido Demócrata, tengan una importancia política de la que ahora carecen. El gobernador de Colorado, Bill Owens, cree que la medida no es más que una estrategia de los demócratas para obtener más electores. «Si se aprueba la Enmienda 36, los candidatos presidenciales ignorarán a Colorado», afirmó en un editorial el USA Today .