El cónclave que empieza hoy servirá a Bush para marcar la línea de su política exterior
Rusia, China yEE.UU. se encuentran en la cumbre del Apec
Más de 25.000 jóvenes participan en una protesta contra el presidente de EE.UU.
Algunos manifestantes convirtieron en violenta la protesta, inicialmente pacífica
La cumbre del Foro de Coope-ración Económica Asia Pacífico (Apec) que comenzó ayer en la capital chilena permitirá que los líderes asistentes, en-cabezados por los presidentes de Estados Unidos, George W. Bush; Rusia, Vladimir Putin, y China, Hu Jintao, puedan de-batir asuntos políticos en una intensa agenda de reuniones bilaterales. Tras su reelección como jefe de la Casa Blanca, Bush reafirmará en Santiago los ejes de su política exterior, que son la seguridad internacional y la lucha contra el terrorismo, en diálogos directos con Vladimir Putin, Hu Jintao, el primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, y el presidente de Corea del Sur, Moo Hyun Roo. El programa nuclear de Corea del Norte y la necesidad de que el gobierno de ese país retorne a la mesa de negociaciones centrarán los diálogos del líder republicano con sus colegas, según fuentes de las delegaciones. Estados Unidos también está inquieto por el desarrollo atómico en Irán, según confirmó el jueves su secretario de Estado saliente, Colin Powell. Respecto al asunto del terro-rismo, Washington espera alcanzar consensos dentro del Apec que permitan concretar los acuerdos alcanzados en las anteriores cumbres de líderes del Foro, celebradas en México (2002) y Tailandia (2003). Protestas Lo que estaba programado como una fiesta de la juventud, unos 25.000 manifestantes lanzaron la primera protesta masiva en América Latina contra el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, desde su reeelección, y rechazaron el modelo de globalización. Pero el ambiente festivo se tornó violento cuando la columna llegó hasta un céntrico parque, donde grupos de encapuchados destru-yeron casetas telefónicas y replicaron con piedras a los policías, que lanzaron chorros de agua y gases lacrimógenos para dispersarlos. Los participantes, en su gran mayoría jóvenes cantaron y bailaron a lo largo de más de 12 cuadras y exigieron la expulsión inmediata de Bush y sus 2.000 acompañantes. «¡Fuera Bush, asesino, no te queremos!», «¡To Bin or not to Bin!», rezaban algunas pancartas, en alusión al prófugoBin Laden. «¡No queremos / no nos da la gana / ser una colonia / norteamericana!», gritaban a coro.