Diario de León

Asegura que el objetivo principal es prevenir nuevos atentados terroristas como el del 11-S

Bush firma la reforma del espionaje sin decir quién la pondrá en marcha

Crea el cargo de director nacional de inteligencia para coordinar las quince agencias federales

El presiente George Bush en el momento de estampar su firma sobre el documento

El presiente George Bush en el momento de estampar su firma sobre el documento

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Óscar Santamaría - corresponsal | nueva york
León

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El presidente George W. Bush firmó ayer la ley de reforma de los servicios de inteligencia estadounidenses cuyo objetivo principal es prevenir nuevos ataques terroristas como los ocurridos el 11 de septiembre del 2001. «Nuestros enormes servicios secretos estarán ahora más unificados, coordinados y serán más efectivos», dijo el mandatario durante la ceremonia de ratificación de la propuesta en la Casa Blanca. «Con esta ley seremos capaces de cumplir mejor con nuestro deber, que es proteger al pueblo americano», añadió escoltado por el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), Porter Goss, y del Buró Fede-ral de Investigaciones (FBI), Robert Mueller, miembros del Congreso y familiares de víctimas del 11-S. La iniciativa, recogida en un documento de 563 páginas, fue aprobada por la Cámara de Representantes y el Senado la semana pasada y con el visto bueno de Bush está ya lista para ponerse en marcha. Uno de los puntos más importantes y polémicos de la reforma es el que exige la creación de un nuevo puesto, el de director Nacional de In-teligencia, para coordinar las 15 agencias federales. Candidatos De momento, el presidente republicano no ha decidido quién ocupará el cargo, mientras algunos esperaban que lo anunciara la víspera. Entre los candidatos figuran nombres como el del propio Goss, el teniente general Michael Hayden o la asesora de seguridad nacional de la Casa Blanca, Frances Townsend. Controlar los presupuestos Bush explicó que entre las atribuciones de este «zar de inteligencia» estará la de controlar el presupuesto de todas las agencias a su cargo -que es secreto, pero se estima en cerca de 40.000 millones de dólares-, lo que ha levantado las suspicacias del Pentágono, que ahora perderá poder. La remodelación de los servicios secretos de Estados Unidos es la más amplia y ambiciosa de los últimos 50 años y está basada en las recomendaciones que hizo en julio la Comisión que investigó los fallos en la prevención de los atentados del 11-S, detectando errores de coordinación, proce-samiento y análisis de datos. «Aquellos encargados de proteger Estados Unidos deben contar con la mejor información de inteligencia posible y ésta debe ser integrada para saber cuáles son las amenazas reales», afirmó el presidente Bush, que hizo de esta reforma un caballo de batalla durante la reciente campaña electoral y que presionó para que saliera adelante cuanto antes, limando las reticencias que halló en su propio partido para que se llevara a cabo.

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