Los equipos médicos y de rescate no logran acceder a algunas zonas, anegadas o bajo control rebelde

La víctimas del tsunami se amontonan en un distrito de Indonesia
Frente a la magnitud de la tragedia que ha azotado el sudeste asiático y afectado especialmente a los colectivos más pobres, varios países han decretado el estado de emergencia para facilitar el recurso al Ejército y han pedido ayuda internacional. Pero los equipos de rescate no pueden apenas movilizarse debido a las dificultades que tienen para llegar a zonas remotas situadas en en zonas de la India, en Maldivas, en Sumatra. Pero la inacesibilidad no está siendo el único problema al que se enfrentan los colectivos que intentan ayudar a la población afectada. El control de algunas zonas siniestradas está bajo el control de milicias, hecho que dificulta las operaciones de rescate. Ante esta situación el Ejército indonesio ha llamado a los rebeldes de Aceh a un alto el fuego para permitir la llegada de ayuda. Estos también han decretado una tregua unilateral, pero acusan al Ejército de no respetarla. Alto el fuego En Sri Lanka, el Gobierno ha propuesto su asistencia a los Tigres de Liberación de la Tierra Tamil (LTTE), que controlan una parte del norte y del este del país. En esta región, en un balance distinto al del Gobierno, los rebeldes afirman haber recuperado los cuerpos de 1.372 víctimas en sus zonas y aseguran que otras 2.000 personas se encuentran desaparecidas. La comunidad internacional ha reaccionado con celeridad y los llamamientos para recaudar fondos y desplazar equipos de ayuda han llegado desde todo el planeta. Además, varios de los países afectados han optado por decretar el toque de queda por temor al bandidaje. Medidas orientadas a evitar, en la medida de lo posible, que miles de cadáveres sin identificar y sin recibir sepultura se agolpen en calles y morgues de las regiones afectadas por el terremoto que el domingo asoló el sudeste asiático.