Delegado de información de Cruz Roja enviado a Sri Lanka
«El trabajo aquí es a largo plazo, es vital que la gente no olvide»
Las oenegés constituyen la esperanza de los supervivientes del desastre en el sudeste asiático. Para el enviado de Cruz Roja, la dimensión del área afectada supone un reto sin precedentes
Miguel Ángel Rodríguez acaba de aterrizar en Colombo (capital de Sri Lanka) con el equipo de telecomunicaciones de Cruz Roja. Desde allí, cuenta sus primeras impresiones entre los que han sobrevivido a la tragedia. -¿Cuál es el panorama después de la catástrofe? -Hay tres cosas que nos preocupan mucho. La primera, la falta de agua potable, que es la principal causa de la aparición de epidemias. Sobre todo en casos de malaria o diarreas, que aquí son mortales. También faltan medios para dar cobijo a los desplazados. Y si se tiene en cuenta que son más de un millón sólo en Sri Lanka, la situación es terrible. Por último, va a ser muy necesario proveer a esta gente de alimentos y de atención sanitaria de urgencia, para cortar las enfermedades. -¿Hay recursos para afrontar todo eso? -Es muy difícil controlar la propagación de epidemias. De momento hay zonas a las que ni siquiera se ha conseguido acceder y de las que se desconoce su situación. Intentamos solucionar lo que está a nuestro alcance. Por ejemplo, ahora estamos instalando lonetas para que la gente que llega a Colombo desde las zonas arrasadas tengan un lugar donde meterse. Pero se va a necesitar mucho material en las próximas semanas. Por los muertos ya no se puede hacer nada, así que habrá que ocuparse de garantizar unas condiciones dignas a los que han sobrevivido. -Ya ha tenido contacto con muchos de los evacuados, ¿cuál es su impresión? -Llegan con unas caras de miedo increíbles. Es muy triste. Sólo piensan en salir de aquí. Muchos se acercan al aeropuerto para tratar de irse con lo puesto. -Ya ha trabajado en otros grandes desastres. ¿Había visto antes algo parecido? -No. En las últimas décadas no había pasado nada así. Hay que pensar que la devastación ha alcanzado a regiones muy distantes entre sí. En el sudeste asiático, pero también en África. -Y teniendo eso en cuenta, ¿va a ser posible que la ayuda llegue a tiempo? -Esta tragedia va a servir para poner sobre la mesa la capacidad de respuesta de las organizaciones humanitarias. Es un reto al que nunca antes nos habíamos enfrentado y va a requerir soluciones distintas. Para empezar, es fundamental que nos coordinemos. Creo que si logramos ponernos de acuerdo se puede dar la respuesta necesaria. Además, creo que el trabajo aquí es a largo plazo, por eso es vital que la gente no olvide.