Diario de León

El Ministerio de Exteriores no tiene noticias de siete compatriotas desaparecidos en la zona

Una familia española sobrevive tras ser engullida por una ola gigante en Phuket

El matrimonio y sus hijos de 10, 8 y cinco años se recuperan de las heridas en un hospital de Singapur

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efe | madrid

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El Ministerio de Asuntos Exteriores expresó una grave preocupación por el paradero desconocido de tres españoles que estaban en la zona de Tailandia siniestrada por el seísmo en tanto que un matrimonio español y sus tres hijos iniciaron felizmente el 2005 desde un hospital, donde se recuperan tras la catástrofe. Asuntos Exteriores sigue sin tener noticia del paradero de estos tres españoles tras el desastre del sudeste asiático, que ha vivido numerosas réplicas del terremoto del pasado domingo y que ha causado hasta ahora al menos 150.000 muertos. La Dirección General de Comunicación del Ministerio subrayó que, en cuanto a los españoles que viajaban por Tailandia pero «no necesariamente por la zona siniestrada», son cuatro «las personas de las que no se tiene noticia». La embajada española en Tailandia mantiene «el contacto permanente con los hospitales de Bangkok», donde sigue hospitalizado un herido. Fuentes diplomáticas explicaron además que ya se ha podido localizar a la familia británica de siete miembros, residente en Málaga, que se encontraba en la zona siniestrada de Tailandia. El lado positivo lo puso un matrimonio español y sus tres hijos, de 10, 8 y 5 años, arrastrados todos por el maremoto mientras descansaban cerca de la playa en Phuket (Tailandia), y que afrontan el nuevo año en un hospital de Singapur como «unos privilegiados» por haber conseguido sobrevivir y volver a estar juntos. Separados bajo la ola «Tú y yo no nos vamos a morir», fue la primera frase que articuló María Belón (39 años) para calmar el pánico de su hijo mayor, de 10 años, cuando ambos se vieron juntos y solos después de que el muro de agua del tsunami les hiciera atravesar de parte a parte, entre contusiones, la primera planta del hotel donde se alojaban. Mientras tanto, a unos 700 metros del hotel, su marido, Enrique Alvarez (41 años), lograba salir a flote y aferrarse a un árbol, temiendo ser el único superviviente de la familia, después de que la fuerza del mar le arrebatara a sus dos hijos más pequeños, de ocho y cinco años, a los que había conseguido abrazar mientras huía de una ola gigante que superaba siete metros de altura. Hoy están los cinco juntos en un hospital de Singapur, pendientes de la operación a la que aún debe someterse María en una pierna, pero con la seguridad de que no corre peligro la vida de ninguno. Desde España las labores de solidaridad y ayuda con las víctimas del maremoto se suceden cada día. Así, un equipo formado por cuatro agentes de la Comisaría General de Policía Científica viajará hoy hacia Tailandia para colaborar en la identificación de las víctimas. Según informó el Ministerio del Interior, el grupo, enviado por la Dirección General de Policía, se desplazarán a Phuket para colaborar en la identificación de las víctimas mortales. El grupo de especialistas está compuesto por dos biólogos del Laboratorio de Antropología Forense, un biólogo del Laboratorio de Biología-ADN y un especialista en catástrofes. En esta línea de ayuda, el contingente andaluz de bomberos y unidades caninas de rescates, que trabaja en Sri Lanka desde el pasado lunes para prestar ayuda humanitaria a las víctimas, decidió suspender la búsqueda de personas con vida, a la espera de recibir peticiones expresas de los vecinos de la zona. Por su parte, Cruz Roja Española informó de que ha conseguido establecer un centro de telecomunicaciones en el aeropuerto de Colombo y ha instalado y asegurado el mantenimiento de equipos de radio en toda la flota de vehículos de esta organización internacional desplazada a la zona, lo que favorecerá una «mejor coordinación de los equipos de ayuda humanitaria». En Indonesia, otra unidad de Cruz Roja Española llegó ayer a Medan, donde ha comenzado a actuar en la costa oeste de la isla de Sumatra, en lugares inaccesibles salvo para helicópteros o avionetas. «Tu y yo no nos vamos a morir» MARÍA BELÓN tranquilizó con esta frase a su hijo de 10 años mientras la ola les hacía atravesar de parte a parte el hotel donde se alojaban

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