Diario de León

Los supervivientes relatan que había tanta gente dentro del local que no se podía respirar

El incendio de la discoteca de Argentina provoca la dimisión de un político

La discoteca nunca había pasado una inspección pese a que era un lugar céntrico y concurrido

Un grupo de jóvenes tras el entierro de varios amigos en Buenos Aires

Un grupo de jóvenes tras el entierro de varios amigos en Buenos Aires

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Marcela Valente - buenos aires
León

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El Gobierno de Buenos Aires admitió que no había controlado nunca la discoteca República Cromagnon que el pasado jueves se convirtió en escenario de la peor tragedia no natural de la historia argentina, con un número provisional de 188 víctimas mortales y 57 pacientes hospitalizados en estado crítico, entre ellos niños que habían sido llevados aquella noche al local. Tras presentar su renuncia, el secretario de Justicia y Seguridad Urbana del Gobierno comunal, Juan Carlos López, asumió su responsabilidad por la falta de control y aseguró que el drama se hubiera podido evitar si al menos se hubiesen podido abrir las puertas de emergencia, trabadas antes del incendio por el propietario de la discoteca, o si se hubiera limitado la entrada de público a la capacidad permitida en el local. López explicó que el local en el que estalló la bengala mortal durante el recital del grupo Callejeros estaba habilitado desde hacía siete años, pero al cambiar de dueño en marzo se hicieron cambios que no fueron supervisados. «La última inspección era del 2003 y decía que estaba todo perfecto», aseguró el ahora ex funcionario. No obstante, como el mismo admitió, la dotación de 500 inspectores que autorizó el funcionamiento de la discoteca fue disuelta luego por denuncias de sobornos y reemplazada por un equipo de 220 funcionarios que revisaba 220.000 locales en la ciudad. Ese nuevo grupo nunca fue a República Cromagnon , a pesar de que era un local grande y céntrico. Una tregua sin bengalas En la discoteca había materiales altamente inflamables que provocaron la mayoría de los decesos por inhalación de emanaciones tóxicas. Médicos de emergencias señalaron que hubo heridos que salieron caminando de la discoteca y murieron luego en hospitales a consecuencia de la intoxicación. Al cierre de esta edición, el jefe de Bomberos de la Policía Federal se aprestaba a poner a disposición su renuncia. Algunos supervivientes relataron que el local estaba tan asestado que no se podía respirar, y que las escaleras para acceder al primer piso y a los baños estaban tapadas de gente. En la última semana había existido ya un conato de incendio en ese mismo local con el mismo grupo, y en mayo de este año el líder de la banda había pedido «una tregua sin bengalas durante dos temas» hasta que sus músicos recuperaran el aliento. La valla que montó la Policía frente a la discoteca de la muerte se transformó espontáneamente en un santuario en recuerdo de las víctimas. En la discoteca había unas 4.000 personas y un número no precisado de bebés y niños.

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