Dos millones de personas necesitan comida y agua para no morir
Al menos dos millones de personas necesitan de forma urgente comida y agua potable para no morir. La cifra la dio ayer a conocer los técnicos de las Naciones Unidaas. Los equipos de la ONU que están trabajando en Indonesia admitieron ayer que podrían pasar al menos dos semanas antes de que se puedan llevar paquetes de ayuda a algunas de las aldeas y pueblos más afectados por la catástrofe. La situación es crítica pues ésto representa el caldo de cultivo perfecto para que broten las temidas epidemias. Unicef afirmó al respecto que han em-pezado a llegar noticias sobre la muerte de niños a causa de brotes de neumonía. Por otro lado, helicópteros norteamericanos repartieron ayer los primeros paquetes de ayudas en lugares próximos a Banda Aceh, la capital de la provincia de Aceh, al norte de Sumatra. El reparto fue poco menos que caótico debido a que la multitud que se agolpaba en tierra para obtener alimentos impidió aterrizar a los helicópteros. En Sri Lanka, que ha perdido a unos 30.000 ciudadanos, el panorama era todavía más desolador. La naturaleza continúa siendo cruel con la zona y las fuertes lluvias están inundando los campos de refugiados. «Ya hemos perdido nuestras casas. Vinimos aquí cuando aparecieron las lluvias y llevaron nuestros bultos, todo lo que teníamos», se lamentaba G. K. Sambasiva, un refugiado de 65 años. Vías impracticables También aumentó el temor por la situación de la población en áreas aisladas de las remotas islas indias de Adaman y Ni-cobar. Los escasos equipos de rescate recurrieron a pequeños barcos de madera y caucho para llegar a las islas, toda vez que las olas gigantes que asediaron la zona hace una semana han dejado totalmente destruidas las carreteras de acceso y han anegado las principales vías de acceso a estos islotes. Los supervivientes comienzan a tratar de reconstruir sus vidas, mientras el número de muertos sigue aumentando y aún se cuentan por miles los desaparecidos, tanto en India como en Sri Lanka. En el pueblo de Nagapattinam, en el estado sureño indio de Tamil Nadu, donde han fallecido al menos 5.500 personas, los pescadores han empezado a dejar los campamentos de refugiados para volver a los lugares donde vivían, aunque sus casas ya no existen. «Somos pescadores y queremos volver a ganarnos la vida por nosotros mismos cuanto antes», dijeron. Una destilería ceilanesa anunció que dejará sus labores habituales y empezará a embotellar agua potable para miles de personas.