Diario de León

Sólo era cuestión de tiempo

Los científicos habían advertido del enorme riesgo de otro gran seísmo en la misma zona, aunque no esperaban que provocara un nuevo maremoto

Publicado por
Fran Domenech - redacción
León

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Esta vez el maremoto tam-poco ha cogido por sorpresa a los científicos. Hace dos semanas la revista Nature publicó un estudio en el que investigadores británicos advertían del enorme riesgo que se produjeran uno o dos terremotos de primera mag-nitud en la zona, además de las réplicas del seísmo del pasado 26 de diciembre. «Los grandes terremotos hacen más probables otros grandes terremotos», declaró John McCloskey, que dirigió el estudio desde la Universidad del Ulster. Su equipo detectó en las últimas semanas un incremento drástico de la tensión en la misma zona de subducción en la que se generó el devastador tsunami, y también en la falla que atraviesa la cercana isla de Sumatra. Se temía un terremoto de intensidad 7,5 en Sumatra, que no provocaría un tsunami porque la falla no está bajo el mar. Pero la tensión rompió en la fosa submarina de Sunda, una prolonga-ción hacia el sur de la zona de subducción entre las placas de India y Birmania, que fue la que cedió hace tres meses. Cuando tiene lugar un gran terremoto en una zona como ésa, en la que una placa tectónica se desliza por debajo de otra, y al margen de las réplicas, frecuentemente le sigue otro. Por ejemplo, en la zona de subducción de Nankai, al suroeste de Japón, a cinco de los últimos siete grandes seísmos les siguieron otros similares, y tres de ellos ocurrieron menos de un año después. Ayer, los centros sismológicos de todo el mundo confirmaron los presagios y detectaron un seísmo de carácterísticas similares al anterior, aunque con una intensidad 32 veces menor. Son 8,7 grados frente a los 9 del 26 de diciembre -la escala Richter es logarítmica, y un punto multiplica por dos la potencia sobre el anterior-. Ayer sí saltó la alarma de tsunami, a pesar de que aún no están listos los sistemas de alerta temprana en el Índico. Unas sofisticadas boyas permitirán detectar que el agua viaja a cientos de kilómetros por hora bajo la superficie, porque la cres-ta apenas levanta un metro en alta mar hasta que llega a la costa. Por eso hubo que esperar varias horas para confirmar si el seísmo había vuelto a producir la devastadora ola.

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