Sharón evita una concentración que hubiera soliviantado a los palestinos y al mundo árabe
Un férreo blindaje impide a los ultras tomar la Explanada de las Mezquitas
Decenas de colonos y ultraortodoxos intentaron en vano congregarse en este lugar sagrado
Lo que debería haber sido una multitudinaria manifestación en Jerusalén fue un fracaso estrepitoso y la convocatoria de un grupo ultranacionalista judío se quedó en prácticamente nada. Al final sólo se registraron pequeños incidentes que la policía resolvió con la detención de 31 israelíes y siete árabes. Una decena de palestinos y tres policías fueron atendidos de heridas de escasa consideración. A pesar del fiasco la jornada estuvo marcada por una gran tensión y en el mundo árabe e islámico se siguió con inquietud y preocupación a través de la televisión. Sin embargo, apenas algunas decenas de extremistas judíos lograron traspasar el férreo control policial en el que intervinieron más de tres mil agentes llegados de todo Israel. Los extremistas pretendían manifestarse en la Explanada de las Mezquitas, donde en la antigüedad estuvo el templo judío, exigiendo a las autoridades que destruyan la mezquita Al-Aqsa y el Domo de la Roca para levantar en su lugar el tercer templo. La organización que llamó a manifestarse, Revava Har ha-Bait (La Multitud del Monte del Templo), confiaba en que 10.000 judíos radicales participaran en el evento, pero a la postre apenas llegaron al Muro de las Lamentaciones algunas decenas. En las proximidades del Muro se concentraron pequeños grupos ataviados con las prendas características de los judíos religiosos que cantaron canciones y salmos y expresaron su alegría por estar allí y su frustración por no poder entrar en la Explanada de las Mezquitas. Arrastras Algunos llevaban camisetas con el nombre del grupo convocante y la policía los detuvo sacándolos a la fuerza, generalmente arrastras, mientras sus compañeros protestaban y trataban de liberarlos gritando a la policía insultos del tipo «Gestapo». La policía también cerró el paso a cuatro diputado de la extrema derecha. «Hemos venido para rezar en el lugar más sagrado para el judaísmo y quienes no nos permiten hacerlo son los policías israelíes», protestó David Avital, de 19 años, quien había llegado a Jerusalén desde un pequeño asentamiento judío situado en Gush Etzion. El presidente de país, Moshe Katzav, del Likud, declaró que la situación ha «madurado» y ya va siendo hora de que se llegue a un «acuerdo» que permita que los judíos puedan rezar en la Explanada de las Mezquitas. Salah Nablusi, un palestino que al ser menor de 40 años no pudo pasar el filtro policial para rezar en la Explanada, denunció que Israel va expoliando sistemáticamente los lugares sagrados del islam, como ha ocurrido con la mezquita de Abraham en Hebrón y con la tumba de Raquel, a medio camino entre Jerusalén y Belén. Los israelíes también destruyeron un barrio musulmán completo en la ciudad antigua de Jerusalén para abrir una gran explanada frente al muro de las Lamentaciones. El ambiente en la ciudad vieja y su entorno estaba muy caldeado y a ello contribuyó significativamente el incidente del sábado en el que los soldados mataron a tres adolescentes de 14 y 15 años mientras jugaban un partido de fútbol al sur de la franja de Gaza. Defensa del lugar sagrado Durante la noche del sábado al domingo millares de palestinos lograron eludir subrepticiamente los controles policiales y llegar a la Explanada de las Mezquitas, donde pasaron la noche y toda la jornada de ayer dispuestos a defender el lugar en el caso de que entraran los extremistas judíos. El jeque Hasan Yusef, uno de los máximos dirigentes de Hamás en Cisjordania, logró colarse en la Explanada y desde allí hizo llamamientos a la rebelión del mundo musulmán ante las cámaras de las cadenas árabes. A primera hora de la tarde la policía detuvo a Yusef.