Salió de la embajada con un uniforme de camuflaje policial y cubierto por un pasamontañas
El ex presidente de Ecuador llega a Brasil tras una huida de película
Un avión militar brasileño recogió al ex mandatario, a su esposa y a una de sus hijas Lucio Gutiérrez

Lucio Gutiérrez (centro), a su llegada ayer a Brasilia
El ex presidente de Ecuador, Lucio Gutiérrez, finalmente consiguió abandonar ayer la embajada brasileña en Quito y exiliarse en Brasil. Gutiérrez llevaba desde el miércoles refugiado en la legación diplomática tras haber sido destituido por el Congreso. Un avión militar brasileño recogió al ex mandatario, a su esposa y a una de sus hijas en el aeropuerto de Latacunga, a unos 80 kilómetros de la capital, y lo trasladó a Brasilia, donde aterrizó por la tarde tras hacer una parada en la localidad fronteriza brasileña de Río Branco -en el límite con Perú- para repostar combustible. Desde el aeropuerto de Brasilia, y sin hacer declaraciones, el depuesto presidente fue trasladado en helicóptero hasta una residencia militar donde permanecerá los próximos días. Gutiérrez fue sacado de madrugada de la embajada, vestido con uniforme de camuflaje policial y cubierto por un pasamontañas para no ser reconocido. A pesar de que el nuevo Gobierno ecuatoriano le había concedido el salvoconducto para salir de Ecuador, el ex mandatario no podía dejar su refugio, ya que la sede diplomática estuvo hasta el sábado rodeada de manifestantes que pedían que Gutiérrez fuera juzgado por corrupción y gritaban consignas contra Brasil y su presidente, Luiz Inacio Lula da Silva, por concederle asilo político. En algunos momentos, el embajador brasileño y otros miembros de la legación llegaron a ser abucheados y zarandeados, lo que motivó las quejas del Gobierno brasileño y la amenaza de una retirada diplomática. Sin embargo, la lluvia que el sábado cayó sobre Quito, unido al hecho de que se disputaran varios partidos de fútbol, redujeron la presencia de manifestantes a la mínima expresión. Tan sólo hacía guardia un grupo de periodistas, que fueron burlados cuando el vehículo todo terreno donde iba Gutiérrez salió por una puerta trasera. Los analistas consultados coinciden en que el nuevo presidente de Ecuador, Alfredo Palacio, concedió el salvoconducto a Gutiérrez para alejarlo del país y eliminar así el único foco de tensión que quedaba en las calles de Quito. A pesar de que la medida es impopular, Palacio confía en poder tranquilizar a la población, mientras desactiva a los escasos partidarios políticos del ex presidente.