Más de 250 muertos en peor semana de violencia desde las elecciones
La?general?al frente de Abu Ghraib será el único mando castigado
Bush degrada a la militar bajo cuyo mando se practicaron torturas y abusos a los presos
«Dejación de funciones». Bajo este cargo el Ejército degradó de general a coronel a Janis Karpinski, quien fuera responsable de la prisión de Abu Ghraib durante el tiempo en que se cometieron las torturas contra prisioneros iraquíes, en 2003, y que salieron a la luz pública hace un año. La sanción fue aprobada el jueves por el presidente George W. Bush y aparta a Karpinski del servicio militar. La ex general es el único alto mando del ejército amonestada hasta ahora por lo sucedido en Abu Ghraib, que organismos de derechos humanos han considerado como la punta del iceberg de lo que consideran una práctica extendida en los centros de detención estadounidenses de Irak, Afganistán y Guantánamo. Karpinski fue apartada de su puesto tras estallar el escándalo y desde un principio señaló que no tenía la plena autoridad dentro de la prisión, en la que también estaban presentes agentes de los servicios de inteligencia, declarándose «un chivo expiatorio». La investigación interna llevada a cabo por el ejército ha concluido que cometió cuatro irregularidades: dejación de funciones, falsificación pruebas, no obedecer el reglamento y pequeño hurto. En resumen, el informe indica que no fue capaz de mantener la disciplina dentro de la cárcel, aunque le exculpa de haber contribuido de forma directa, por acción u omisión, a la tortura de los detenidos. Libres de cargos La medida fue anunciada dos semanas después de que el Ejército exonerara al general Ricardo Sánchez, el militar de más alto rango en Irak cuando ocurrió el escándalo, así como a otros tres altos oficiales. Fuentes militares señalaron que un coronel y dos tenientes coroneles podrían seguir la suerte de Karpinski y que ya se habían tomado medidas disciplinarias contra otros 24 oficiales de menor graduación, las cuales incluyen una carta de reprimenda o su relevo. Hasta la fecha, sólo siete soldados y suboficiales han sido procesados judicialmente en este sumario, de los cuales el cabo Charles Graner ha sido condenado a diez años de prisión por un tribunal militar en Fort Hood (Texas), mientras que el juicio contra la soldado Linndy England -las dos caras visibles de los abusos- deberá iniciarse de nuevo, según falló esta semana el tribunal que le juzgaba. Dos nuevos atentados con coches bomba conducidos por suicidas y el hallazgo de otra fosa común elevaron ayer a más de 250 el número de víctimas mortales de la ola violencia que desde hace una semana azota Irak. La espiral se inició el viernes 28 de abril, un días después del juramento del gobierno electo, y desde entonces no ha dejado de enlutar este país en la peor escalada de ataques y matanzas desde las elecciones legislativas del pasado 30 de enero. Según fuentes policiales, al menos siete policías iraquíes murieron y otras ocho personas resultaron heridas en la explosión del primer coche bomba de la jornada, que estalló en Tikrit, cuna de Sadam Huseín y uno de los bastiones de los insurgentes.