Un estudio revela que las ejecuciones en EE.?UU. son arbitrarias
Algunos condenados a muerte pasan años en los corredores de la muerte de las prisiones estadounidenses mientras que otros son rápidamente ejecutados a veces por haber cometido el mismo delito. Lo destaca un estudio que relanzará el debate sobre la pena de muerte en Estados Unidos. Los resultados preliminares de un estudio universitario muestran que el origen étnico, el nivel educativo de un condenado así como el estado en el que se encuentra detenido son otros tantos factores determinantes de la vida o de la muerte. Dee Wood Harper, profesor de criminología de la Universidad Loyola de Nueva Orleans, afirma que su estudio, basado en cálculos de ordenadores que hacen malabarismos con todos esos factores, permite determinar en un 90% qué detenidos evitan la cámara de ejecución. «Si usted tiene una máquina que puede prever si una persona va a vivir o a morir (...) y los factores determinantes (del destino que la espera al condenado) no tienen realmente nada que ver con el delito en sí mismo, entonces usted tiene un sistema que mata arbitrariamente a las personas», destaca. Los opositores a la pena de muerte denuncian desde hace mucho tiempo el hecho de que esa medida no se aplique de manera uniforme al conjunto del territorio estadounidense y la convierta en injusta. Un asesino tiene así muchas más posibilidades de ser ejecutado rápidamente en Texas o en Virginia, dos estados conservadores ampliamente favorables a la pena de muerte, que en California, más progresista.