Diario de León

El presidente?Karímov acusa a los islamistas de estar detrás de los incidentes pero ellos lo niegan

La revuelta uzbeka se extiende porel?país?y?se?cobra?más?de?300?muertos

Las localidades fronterizas con Kirguizistán se llenan de refugiados que intentan huir del país

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O. Nedbaeva / M. Ismail - andiján
León

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Decenas de cadáveres yacían esparcidos ayer por las calles de Andiján, en el este de Uzbekistán, donde la situación permanecía muy tensa con un impresionante despliegue de las fuerzas de seguridad, mientras el presidente Islam KarÍmov acusó a los islamistas radicales del partido prohibido Hizbi Tahrir de estar detrás de la revuelta. «Los planes los elaboraron las mismas personas que organizaron los eventos en Och», ciudad del sur de Kirguizistán donde empezaron las manifestaciones populares, que condujeron a la caída del presidente Askar Akayev en marzo. Sin embargo, la representación en Gran Bretaña de Hizbi Tahrir rechazó estas acusaciones. «Hizbi Tahrir rechaza categóricamente la violencia, la militancia y la lucha armada como métodos para restaurar el Estado islámico», afirmó la organización en un comunicado difundido en Londres. El presidente uzbeko dijo oficialmente ante la prensa que los acontecimientos de Andizán causaron hasta el sábado cerca de 30 muertos, entre ellos nueve soldados y 10 insurgentes. Muchos muertos No obstante la agencia de noticias France Press vio cerca de 50 cadáveres en las calles: veinte cadáveres en la plaza de la administración regional, y a un kilómetro de allí, cerca del cine Chulkon, otros 30 cadáveres de civiles, muchos de ellos con impactos de bala. Un responsable de la organización uzbeka de derechos humanos Appelatsia dijo que cerca de 300 cadáveres fueron evacuados de la ciudad a bordo de camiones y de un autobús. Entre ellos, «al menos un tercio eran mujeres», añadió. Unas 200 personas se reunieron en la plaza central de Andiján para rezar por las víctimas. Reunidos frente a la sede de la administración regional, escenario de violentas represiones contra los manifestantes el viernes, los dos centenares de uzbekos se arrodillaron para rezar una oración musulmana que concluye: «¡Sangre por la sangre! ¡Muerte por la muerte! ¡Iremos hasta el final!». La situación continuaba siendo muy caótica en esta localidad de unos 300.000 habitantes, la cuarta del país, después de que el viernes el Gobierno de Karímov ordenara disparar contra la muchedumbre que animaba a los insurgentes y pedía mejores salarios y más democracia. A última hora de ayer no se oían disparos, pero los helicópteros sobrevolaban todavía la ciudad. La revuelta se extiende Los desordenes registrados en Andiján se extendieron ayer a Ilichovsk, una urbe limítrofe con Kirguizistán donde se han concentrado miles de refugiados ansiosos de huir. En Ilichovsk y el adyacente nudo ferroviario de Karasu, habitantes locales y refugiados, que protestaban por el cierre de la frontera, quemaron varios vehículos policiales, golpearon a los agentes y arrojaron a un canal un camión militar. Las autoridades locales intentaron tranquilizar a los manifestantes, mientras Elmurad Yusupalíev, del partido islámico Hizbi Tahrir, dijo que en Ilichovsk «hay una verdadera revolución». Al parecer la población capturó al alcalde. Los refugiados restablecieron un puente semidestruido que pasa a lo largo de la frontera y se pasan a Kirguizistán, cuyas autoridades no lo impiden. Mientras, a la zona no dejan de llegar por aire refuerzos militares leales al Gobierno. El nuevo estallido de violencia en la zona puede complicarse la solución a los conflictos en Afganistán y Oriente Medio. «Los que planificaron estos incidentes son los mismos que lo hicieron en Kirguizistán» ISLAM KARÍMOV Presidente de Uzbekistán

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