Bruselas especula un «plan B», con B de Blair, si Francia dice no el domingo a la Constitución
No es cierto que en Bruselas no se esté considerando un «plan B» en caso de que, el domingo, los franceses digan «no» en las urnas a la Constitución europea. El «plan B» existe y tiene nombre: lleva la «B» de Blair. El primer ministro británico, el laborista Tony Blair, recién reelegido en su país, asumirá la presidencia de la Unión Europea el 1 de julio y a él le corresponderá-paradojas de la política-la inesperada tarea de recomponer los pedazos en que quedará convertido el proyecto europeo si Francia rechaza el Tratado constitucional. En las instituciones de la UE nadie duda del efecto demoledor que tendría para el eje franco-alemán, hasta ahora infalible, un triunfo del «no» en el referéndum francés del día 29. «Será una catástrofe para el país, para Chirac y para todo el mundo», no se cansa de repetir el primer ministro luxemburgués y actual presidente de la Unión, Jean-Claude Juncker, quien descarta cualquier renegociación del Tratado. Con un canciller alemán debilitado políticamente por el adelanto electoral en su país y un presidente francés desacreditado por una derrota en el referéndum, el tren de la Unión habrá perdido su histórica locomotora por mucho tiempo. Es muy probable que la Unión se quede no sólo sin Constitución, sino también sin presupuesto y sin nuevas adhesiones durante al menos dos años. El ínterin sólo podrá ocuparlo un político de mucho peso y con necesidad de triunfos. «Es su oportunidad», aseguraba esta semana un alto funcionario de la CE en alusión a Blair. «Se le abre una avenida fantástica para cumplir su promesa de recolocar al Reino Unido en el corazón de Europa». Quiso que ése fuera el eje de su política exterior antes de que la guerra en Irak se cruzara en el camino.Así se expresaba en privado esta semana un alto funcionario comunitario con varias décadas de carrera sobresaliente en lo más alto del Ejecutivo de la UE y que conoció los años dorados de la presidencia de Jacques Delors, cuando la Comisión era respetada. «Estoy convencido de que va a intentarlo, aunque dejará pasar al principio un poco de tiempo», añade. Mala imagen Según esta tesis, Blair desea recuperarse de la mala imagen que en el continente dejó su participación en la invasión de Irak. Además, un no el domingo disiparía la principal reticencia de sus compatriotas respecto al compromiso europeo, al confirmar que el modelo de una Europa federal, representado por la Constitución, no lo querrían ya ni siquiera los franceses. Esa otra Europa podrían liderarla ahora los británicos, y su primer ministro, Blair, contaría en la tarea con el apoyo mayoritario de los nuevos estados miembros del Este, mucho más nacionalistas» y atlantistas que la Vieja Europa. El empujón de Blair a la construcción europea podría producirse en un ámbito muy cómodo para el Reino Unido y muy necesario para la Unión: la defensa común.