Ve inaceptable que la presidencia luxemburguesa hable de congelar el «cheque británico»
Blair admite su total desacuerdo con Chirac sobre el presupuesto
El presidente francés le pidió que no añada dificultades financieras a la crisis política La presidenci
Francia y Gran Bretaña mantienen sus posturas irreconciliables ante la cumbre que empieza mañana en Bruselas y que amenaza con bloquear los presupuestos de la Unión Europea. La hora y media de entrevista que mantuvieron ayer en París el primer ministro británico Tony Blair y el presidente francés Jacques Chirac sólo sirvió para constatar que ni siquiera están de acuerdo en la necesidad de llegar a un compromiso. Tampoco comparecieron juntos en el patio del palacio del Elíseo. Tony Blair reunió unos metros más allá, en su embajada, a los periodistas de su país para dejar constancia de su «desacuerdo agudo» sobre las cuestiones financieras y reconocer que «es difícil hoy ver una solución a estas diferencias». Chirac le llamó a «no añadir dificultades financieras a la crisis política» que vive la Unión desde el rechazo francés y holandés a la Constitución. Para el presidente de la República, Blair debe renunciar para ello al llamado «cheque británico», institucionalizado desde 1984 y por el que percibe cada año casi 5.000 millones de euros de las arcas comunitarias. Pero Blair no está dispuesto a ceder, a menos que Francia renuncie a las ayudas agrícolas, un montante que supone el 28% de ese dinero británico. Y menos en un sector que se lleva «el 40% del presupuesto de la Unión y que sólo proporciona un 2% de puestos de trabajo». El primer ministro británico rechazó la última propuesta de la presidencia luxemburguesa y pidió abiertamente «nuevas reglas de gobierno para la UE», además de «gastar de otra manera» para «reconciliar a los ciudadanos con la idea de Europa». Ante la falta de prisa de Blair por cerrar el tema presupuestario, Chirac le advirtió que si la cumbre de este jueves y viernes en Bruselas se cierra sin acuerdo, la presidencia británica que empieza el día 1 de julio no podrá llevarse con serenidad. Un encuentro «amistoso» El encuentro fue, eso sí, «extremadamente amistoso», aunque tampoco hubo acuerdo sobre el camino político a adoptar en Bruselas. El primer ministro británico, con su consulta sobre la Constitución europea ya desconvocada, consideró ayerjuicioso» abrir una «pausa de reflexión durante varios meses para dar a Europa el debate y la dirección que necesita». Chirac defiende que el futuro de un tratado firmado a 25 no puede depender de un solo país. Sí opina que hay que reflexionar, pero sin interrumpir el proceso de ratificación. Previamente, Blair se entrevistó con el presidente en ejercicio de la UE, Jean-Claude Juncker. Un portavoz explicó que la propuesta de la presidencia luxemburguesa de la UE en el proyecto de presupuesto es un «congelamiento del descuento» del que goza Gran Bretaña en su aporte a las finanzas comunitarias, lo que «es inaceptable para nosotros y eso es lo que le hemos dicho a la presidencia», aseguró. Por otra parte, el presidente francés, Jacques Chirac, el primer ministro británico, Tony Blair, y el secretario general de la ONU, Kofi Annan, pidieron ayer un renovado y apremiante esfuerzo a favor de los países en desarrollo, especialmente en África. Los tres intervinieron ante los dirigentes de unas 140 empresas de 33 países congregados en el Elíseo para una reunión del Pacto Mundia, iniciativa lanzada en el año 2000 por la ONU para alentar a las empresas a respetar los derechos humanos, sociales y laborales, y el medio ambiente, especialmente en los países en desarrollo. El «premier» dejó su coche fuera del Elíseo Jacques Chirac, en débil situación después del varapalo en el referéndum sobre la Constitucion europea, recibió ayer a un eufórico Tony Blair, cuya reelección le da fuerza en sus negociaciones y quien acaba de congelar la consulta en su país. Chirac, en un gesto insólito, lo acompañó tras la entrevista hasta la misma puerta del Elíseo, ante la mirada atónita de los viandantes, debido a que el coche del británico le esperaba fuera del recinto y no dentro, como es habitual. La reunión entre los dos líderes para abordar el futuro presupuesto de la UE mostró posiciones enfrentada.