El líder Iuxemburgués insiste en culpar al británico del fracaso de la Unión Europea
Juncker convierte su balance en la UE en un ataque a Blair
Aseguró que él no quiso «matar al cheque británico», sólo darle un cariz más solidario La grave crisis no

Juncker y Blair en el castillo Senningen, en Luxemburgo, el pasado día 14
El Parlamento Europeo alabó ayer la labor realizada durante este semestre por el presidente de turno de la UE, el primer ministro luxemburgués Jean-Claude Juncker, y responsabilizó de la crisis que está viviendo Europa exclusivamente a Gran Bretaña y a Francia. En un debate de cuatro horas para hacer balance de la presidencia luxemburguesa que culmina el próximo día 30, los eurodiputados fueron especialmente duros con el primer ministro británico, Tony Blair, que mañana será recibido de uñas cuando acuda a la Cámara a presentar las prioridades de su próxima presidencia de la Unión.«Espero el día de mañana con mucho interés», dijo el presidente del Grupo Socialista, Martin Schulz, tras señalar como uno de los causantes de la crisis a «un estado insular (Gran Bretaña) que nos impide avanzar», y también «a otro con mucha agricultura» (Francia). El presidente de los Liberales europeos, el británico Graham Watson, criticó también la «lucha de dos dinosaurios (Francia y Gran Bretaña), que quieren imponer su orden al resto». «El motor franco-alemán está roto. Se necesita otro motor que no puede ser ni británico ni francés», aseguró Watson. Frente a ambos países se sitúa un presidente de turno de la UE, Jean-Claude Juncker, que «hay que colocarlo en la galería de las grandes personalidades europeas», según Schulz, pero que también fue aplaudido por el presidente de los Populares, Hans-Gert Poettering, al reconocer su «pasión y entusiasmo para dirigir la UE». Juncker, que fue aplaudido por un discurso lleno de entusiasmo y crítico con sus colegas del Consejo. Dijo que la crisis es profunda, lo que demuestra que «Europa no está madura sino todavía en pubertad». Lanzó una nueva ofensiva contra su homólogo británico, Tony Blair, y aseguró:«No tengo ningunas ganas de ser dplomático cuando Europa está en crisis». No es cierto, dijo, que su presidencia quisiera matar el «cheque británico», sino darle un cariz más solidario. «Quiero decirlo porque corren el riesgo de escuchar otra explicación», en alusión a Blair.