El «número dos» del Gobierno francés apunta directamente hacia la adhesión de Turquía
Sarkozy insiste en congelar la ampliación de la Unión Europea
Los socialistas boicotean la cita del Ejecutivo sobre la UE por incluir al partido de Le Pen Polon

La delegación ultraderechista, encabezada por Carl Lang (izquierda), sale del palacio de Mantignon
Los socialistas franceses han decidido no participar en la ronda de consultas abierta por el primer ministro, Dominique de Villepin, para discutir la política nacional con respecto a la Unión Europa, en protesta por la invitación a la extrema derecha del Frente Nacional. De Villepin abrió ayer las reuniones con el ministro de Interior, Nicolás Sarkozy, en calidad del presidente del partido conservador gobernante (UMP), abiertamente partidario de interrumpir la ampliación de la UE. Sarkozy dijo no referirse a los procesos de adhesión ya avanzados, como los de Bulgaria y Rumanía, sino a «todos los demás», en alusión directa a los países de los Balcanes y sobre todo a Turquía, un tema que divide a la UMP y que la extrema derecha utilizó como argumento en su campaña por el «no» a la Constitución europea en el referéndum del pasado 29 de mayo. El caso turco Oficialmente, el Gobierno francés no se opone al inicio de negociaciones con Ankara previsto para el 6 de octubre, pero preferiría otras vías de colaboración distintas a la adhesión. Explayándose en su filosofía sobre Europa, el número dos del Ejecutivo sentenció que «una Europa de 25 miembros no puede avanzar con un solo motor», el del maltrecho eje franco-alemán. Sarkozy quiere que se les unan el Reino Unido, Italia, España y Polonia para que así «los seis grandes países de Europa» den un impulso a la «modernización de las instituciones». En lugar de acudir a su cita en el palacio de Mantignon, el secretario general del Partido Socialista convocó a la prensa en su sede. François Hollande protestaba así por la inclusión de la extrema derecha de Jean Marie Le Pen entre los interlocutores del primer ministro: «Una ruptura de las reglas practicadas desde hace 10 años» que sólo puede interpretarse como «una banalización de la extrema derecha, de sus dirigentes y de sus tesis». El jefe de Gobierno «lamentó» no poder hablar con los socialistas. El líder del PS, Francois Hollande, acusó a Villepin de «cortejar el populismo» y de «hacer zalamerías» al partido dirigido por Jean-Marie Le Pen. Tan enfadada como Hollande estaba la secretaria general del Partido Comunista, que sin embargo sí acudió a su reunión con Villepin. Marie George Buffet dijo haberle transmitido toda su «cólera» al primer ministro, al tiempo que vinculaba esta aproximación al Frente Nacional (FN) con las últimas declaraciones de Nicolás Sarkozy sobre «limpieza» de barrios marginales, muy en el estilo de Le Pen. El líder del FN no contaba con ser llamado por el Gobierno y la cita le pilló de crucero por Rusia. Desde 1993, la extrema derecha no había vuelto a colarse en las consultas gubernamentales. Jacques Chirac se comprometió al llegar a la presidencia a aislar políticamente al partido de Le Pen. Le Pen, que en abril del 2002 eliminó al candidato socialista Lionel Jospin nunca ha sido recibido en el Elíseo por el presidente, Jacques Chirac.