Diario de León

El presidente norteamericano insiste en su aparición pública en que la guerra «merece la pena»

Crítican el vínculo que hace Bush entre la violencia en Irak y el 11 de septiembre

Demócratas y republicanos, unidos en la desaprobación de la marcha de las operaciones

George W. Bush saluda a los soldados del Ejército estadounidense tras su discurso sobre Irak

George W. Bush saluda a los soldados del Ejército estadounidense tras su discurso sobre Irak

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Óscar Santamaría
León

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George W. Bush reiteró, una vez más, que la guerra en Irak «merece la pena». Pero un día después del discurso que ofreció en directo para todo el país, la noche del martes, más de la mitad de los estadounidenses se siguen preguntando cómo puede ser así cuando el saldo asciende a 1.740 soldados muertos, 13.000 heridos y más de 200.000 millones de dólares gastados desde marzo del 2003. El presidente fue también criticado por la oposición demócrata por vincular el 11-S con la invasión del país árabe. Para muchos, Bush ofreció, en una intervención sin novedades, respuestas a cuestiones que nadie se pregunta ya a estas alturas. Críticas entre los demócratas Desde la base militar de Fort Bragg, en Carolina del Norte, ante 750 militares uniformados y en horario de máxima audiencia, Bush empleó 28 minutos para intentar convencer a sus compatriotas de que la guerra en Irak es vital para la seguridad de su territorio y del mundo. Por ello, y consciente de su desgaste, según los últimos sondeos un 58% se opone a su gestión de la guerra, les pidió paciencia y confianza en su estrategia. El mandatario reconoció que la batalla en el país árabe es difícil pero que al final será ganada. Según señaló The New York Times en un editorial, «sólo lo primero es claramente cierto». El presidente indicó que los 140.000 soldados destacados en suelo iraquí permanecerán allí, sin ofrecer un calendario para su retirada porque si lo anunciara -dijo- desmoralizaría a los iraquíes y daría alas a los grupos rebeldes. «Nos quedaremos hasta que nos necesiten», reiteró, y eso será hasta que las fuerzas de seguridad iraquíes puedan defender al país por sí mismas. Bush recordó los atentados islamistas de Madrid, Estambul, Casablanca, Riad y Bali para señalar que sólo hay una estrategia válida para derrotar a aquellos que quieren imponer su ideología por la fuerza: «atacarles donde se esconden antes de que nos ataquen en casa». Pero la retórica de Bush no pudo calmar los ánimos de la oposición, que le criticó por referirse, hasta cinco veces, a los atentados del 11 de septiembre del 2001, un episodio todavía vivo en el imaginario colectivo del país. La líder demócrata, Nancy Pelosi, le acusó de querer «explotar el sagrado recuerdo del 11-S, sabiendo que no hay ninguna conexión entre lo ocurrido aquel día y la guerra en Irak». Añadió que «el pueblo americano sabe que la guerra no está haciendo nuestro país más seguro» y pidió a Bush que no divida a los EE.UU porque «todos apoyamos a nuestras tropas».

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