Blair convence a los poderosos de que no se enroquen en Kioto y avancen hacia otras soluciones
Bush llega a un acuerdo de mínimos en el G-8 sobre el cambio climático
El presidente de EE.UU. admite por primera vez que el calentamiento es por la acción humana

Judith Miller se dirige al tribunal en Washington
El Gobierno de EE.UU. es optimista sobre los resultados finales de la cumbre del G8 que se celebra en Gleneagles, según afirmó ayer un alto funcionario. En declaraciones a la prensa estadounidense, el consejero adjunto de Seguridad Nacional, Faryar Shirzad, indicó que, pese a que los atentados de Londres han aplazado la publicación de algunos comunicados, las delegaciones han logrado completar «bastante trabajo» en los temas que faltan por cerrar, que son el cambio climático y la ayuda a Africa. Segun Shirzad, en lo que respecta al cambio climático, el escollo más grave en las negociaciones, «la cumbre ha permitido encontrar puntos en común», y «ver la cuestión del cambio climático como parte de una serie de asuntos relacionados, el desarrollo económico, la seguridad de la energía, la contaminación y, a través de eso, también el cambio climático», como defiende EE.UU. El alto funcionario aseguró que los atentados de Londres, lejos de afectar la marcha de las negociaciones, han servido casi de revulsivo a los participantes. Se ha producido, aseguró, «un renovado sentimiento de determinación por parte de los líderes para seguir adelante con su trabajo, para producir verdaderos resultados que demuestren su compromiso colectivo para mejorar las vidas de la gente, para hacer frente a los desafíos globales». En busca de acuerdos Los representantes de Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Canadá, Japón y Rusia analizaron ayer la marcha de la economía global y el problema del cambio climático. En una breve rueda de prensa tras una reunión bilateral, y antes de los atentados, el presidente estadounidense, George W. Bush, y el primer ministro británico, Tony Blair, dejaron claro que las diferencias persisten pero, al menos, habrá una declaración de consenso sobre cómo actuar en el futuro. «No vamos a resolver cada asunto en particular», admitió Blair, pero «lo que podemos hacer es llegar a un acuerdo de que existe un problema, de que necesitamos hacerle frente, que necesitamos avanzar juntos para ello y dotarnos entonces del camino hacia un proceso que nos permita, tras Kioto, alcanzar otro acuerdo». La presidencia británica de la cumbre aspiraba a obtener un acuerdo acerca de medidas para hacer frente al calentamiento global, aunque ha ido rebajando las expectativas a medida que ha ido quedando claro que EE.UU. no iba a aceptarlo. EE.UU. es el único país del Grupo de los Ocho que no ha adoptado el protocolo de Kioto, que entró en vigor este año y expira en 2012, para la reducción de la emisión de gases contaminantes. En un sentido similar se manifestó Bush, quien afirmó que «ha llegado el momento de comenzar la era post Kioto». El presidente, que corría el riesgo de quedar aislado acerca del cambio climático y ser señalado como el «malo» de la película si no se alcanzaba un consenso ha dado una serie de pasos conciliadores en los últimos días.