Diario de León

| Crónica | Un intento de pasar página |

Reabren el túnel del terror

La estación de metro de Aldgate recibió viajeros por primera vez tras el 7-J. Los pocos que se atrevieron a subir lo hicieron en un ambiente tenso, muy lejos todavía de la normalidad y la puntualidad brit

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Manuel Allende - corresponsal | londres
León

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Los andenes de la estación de Aldgate recibieron ayer sus primeros viajeros desde el fatídico 7-J. El grito de «Mind the gap» del jefe de estación y los pitidos de convoyes volvieron a sonar en un aparente esfuerzo por volver a la normalidad, a ese caos inmenso y cotidiano en que se movía la capital británica y que ahora añoran los londinenses. Pero las caras de los viajeros decían que nada era normal en Aldgate. Hace sólo 19 días, el británico de origen paquistaní Shehza Tanweer llevaba consigo el artefacto explosivo y lo hizo estallar antes de que el tren llegara a la estación de Aldgate. Además de su vida, se llevó consigo las de siete viajeros que tuvieron la mala suerte de elegir el sitio equivocado dentro del vagón. Hace ya una semana que los equipos de forenses acabaron su intervención en aquel túnel del terror. Y durante los últimos siete días han sido ingenieros y equipos de mantenimiento los que han trabajado contrarreloj para reparaban los daños causados en el túnel donde explotó la bomba, entre esa estación y la de Liverpool Street, en el centro financiero de la capital. En los rostros de los viajeros ayer se dejaba sentir este recuerdo. Si ya los vagones del metro suelen ser silenciosos, ayer en Aldgate la tensión, la tristeza y un sentimiento de inseguridad se mezclaban. Casi todos miran con preocupación a los que llevan mochila. Incluso a quienes tienen rasgos paquiastaníes, confiesan varios usuarios del metro. Algunos medios locales han vendido la apertura de Aldgate como un paso hacia la normalidad. Pero la normalidad que vive Londres es sólo una mala imitación de la realidad. Los transportes públicos todavía no han recuperado la puntualidad, especialmente el metro, cuyos trenes sufren día tras día continuos retrasos.

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