Londres difunde la identidad de dos de los terroristas que intentaron volar el metro y un autobús
La policía no ha detenido todavía a ninguno de los autores del 21-J

Muktar Ibraihim intentó volar un autobús según indicó la policía
La policía no ha detenido aún a ninguno de los miembros del comando que cometió el fallido atentado del pasado jueves en la red de transporte público de Londres, según se desprende de las informaciones ofrecidas ayer por los investigadores. Hasta el momento, son cinco las personas detenidas por las fuerzas de seguridad. Se les considera relacionadas con los autores de los atentados o con la trama conspirativa. Pero ayer Scotland Yard dejó claro que mantiene la persecución de los presuntos autores. Facilitó la identidad de dos terroristas y ofreció nuevos datos sobre los otros para pedir la ayuda de la población en sus pesquisas. Además, el hallazgo de una mochila abandonada en el parque de Little Wormwood Scrubs, en el barrio de Hanwell, en el oeste de Londres, lleva a pensar que un quinto miembro del comando se arrepintió camino de su objetivo. La mochila contiene el mismo tipo de explosivo que el utilizado por los autores del atentado. Según Scotland Yard, Muktar Said Ibrahim, de 27 años, es el hombre que intentó volar un autobús en Hackney Road. Vivía en un apartamento en el norte de Londres. Yasin Hassan Omar, de 24, intentó explotar la bomba en la línea Piccadilly del metro a la altura de Warren Street. No se ha publicado la dirección de su anterior residencia. El ministro de Interior, Charles Clarke, afirmó ayer que la investigación progresa a buena marcha, pero, cuatro días después de la comisión de los atentados fallidos, los autores han logrado refugiarse. Por otro lado, las autoridades británica aseguraron ayer que Jean Charles de Menezes, el brasileño de 27 años que murió el pasado viernes por disparos de policías que le tomaron como un presunto terrorista suicida, no tenía sus papeles de residencia en regla, hecho que desmintió la familia según adelantó ayer la cadena Ser. La familia del joven brasileño prevé querellarse ante la justicia, declaró el propio primo de la víctima. «Tienen que pagar por esto de varias maneras» -declaró Alex Pereira a la BBC Radio 4-. Por ahora, el Ejecutivo ha prometido una investigación independiente sobre las circunstancias de la muerte del brasileño y una indemnización a la familia.