| Análisis | Balance negativo en Irak |
Estados?Unidos rebaja sus expectativas en Irak
El gobierno americano asume que no dejará atrás un país democrático y en paz. Los atentados se siguen sucediendo y el consenso sobre el texto constitucional parece ser casi imposible
La realidad iraquí se ha ido imponiendo lentamente en Washington a golpe de cadáveres, mujeres forzadas a llevar el velo y colas tan largas en las gasolineras como un día sin pan. O más bien, un día sin agua ni luz en los insoportables veranos del desierto iraquí. El gobierno de George W. Bush no perdona deslealtades, por lo que los altos cargos que han admitido la realidad al diario The Washington Post lo hacen sólo con garantías de anonimato. «Lo que esperábamos conseguir nunca fue realista», confesaba uno de ellos. «Ahora estamos en el proceso de absorber la situación en la que nos hemos metido y deshacernos de las ingenuidades que dominaron el principio». En privado, EEUU ya no espera convertir a Irak en un país en paz y democrático. Las angustiosas negociaciones por la Constitución así lo han demostrado. Pase lo que pase, será un documento que someta todas las leyes a los mandatos del Islam, en el que se reprimirán los derechos más básicos que consolidaron las mujeres durante el gobierno de Sadan Hussein. Continúan las insurgencias El suministro de petróleo, agua y electricidad tampoco ha logrado todavía alcanzar las proporciones de los tiempos del dictador, y Estados Unidos ni siquiera aspira ya a acabar con la insurgencia antes de retirar sus tropas, tan sólo sueña con debilitarla lo suficiente como para permitir el espejismo de una retirada digna. «Hemos dicho que sólo nos iremos el día que sea necesario, pero la palabra clave es necesario», despejó otra fuente. «¿Necesario para ellos o para nosotros?». El Gobierno de EE. UU. ya no espera una democracia modélica, una industria petrolera capaz de sostenerse por sí misma o una sociedad en la que la mayoría de sus habitantes no afronten graves problemas económicos y de seguridad, según el diario, que cita fuentes oficiales de Washington y Bagdad que hablaron con la condición de mantener el anonimato. El Ejecutivo estadounidense se está sacudiendo de encima las «irreales» expectativas que tuvo al principio de la guerra.