Primeras manifestaciones contra la Carta Magna en Tikrit, el antiguo feudo de Sadam Huseín

Los suníes lanzan una campaña contra el referéndum de la Constitución iraquí

La Liga Árabe opina que el texto contiene una auténtica «receta para el caos»

Un miembro de la Asamblea Nacional iraquí vota las nuevas leyes

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agencias | bagdad
León

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Los líderes suníes se preparaban ayer para impedir que el proyecto de Constitución iraquí -consensuado por kurdos y chiíes y presentado el domingo al Parlamento-, sea aprobado en el referéndum del próximo 15 de octubre. Mientras, comenzaron a producirse las primeras manifestaciones populares de rechazo al texto constitucional. Centenares de suníes islamistas asociados con partidarios del antiguo régimen de Sadam Huseín se manifestaron ayer contra la Carta Magna en Tikrit, feudo del ex dictador. El secretario general de la Liga Árabe, Amr Musa, aseguró ayer a la BBC que la organización respalda parte de las protestas de los suníes respecto al texto constitucional y dijo que algunas partes de este texto contienen una auténtica «receta para el caos». El secretario general del Partido Democrático Árabe (PDA), Zahran al Sadid, pidió a los demás grupos que «no recurran a la violencia», y afir-mó que su comunidad actuará con los medios «democráticos» para que los suníes participen masivamente en el referéndum y digan «no» al documento Una postura similar expresó ayer el Partido Islámico (PI), uno de los principales grupos suníes de Irak, que afirmó que el texto es inaceptable. En rueda de prensa, el secretario general del PI, Tarek al Hashemi, quiso matizar el tono empleado en el comunicado oficial del partido y explicó que su partido no rechazaba en «bloque» el texto, sino algunos de sus artículos. Al Hashemi, acusó al Ministerio de Interior iraquí de lo que calificó como «matanzas» contra miembros de su comunidad. Se refería a las decenas de cadáveres de suníes hallados en los últimos meses con varias balas en la cabeza, y en especial, a los 36 cuerpos encontrados el pasado jueves cerca de Kut. Más que en Vietnam La agencias de noticias Reuters exigió ayer la inmediata liberación del cámara iraquí Haider Kadhem, detenido el domingo tras resultar herido en un incidente en que su técnico de sonido, Walid Jaled, falleció. Según la policía iraquí, los periodistas fueron tiroteados por soldados estadounidenses. Sin embargo, el Ejército de EE.UU. afirmó que aún está investigando el suceso y se negó a explicar por qué está interrogando a Kadhem. Tampoco informó en qué lugar de Bagdad está detenido, ni la unidad que lo mantiene bajo arresto. Jaled, de 35 años, que fue enterrado ayer en Bagdad, recibió varios disparos en la cabeza y el pecho mientras conducía un vehículo en Bagdad. Kadhem recibió un tiro en la espalda. Con Jaled ya son 66 los periodistas muertos en Irak desde que comenzó la invasión en el 2003, tres más que en los 20 años de Vietnam. El presidente estadounidense George W. Bush definió el proyecto de Constitución iraquí como «una inspiración» para los defensores de la democracia pero admitió que le falta el apoyo de la minoría suní. Bush pidió a los suníes que se adhirieran al proceso político para evitar más estallidos de violencia. Una alta funcionaria contratada del Ejército estadounidense que criticó un contrato preferente con la compañía Halliburton para realizar trabajos en Irak, fue degradada por mal desem-peño en su trabajo, informó The New York Times . El diario dice que Bunnatine Greenhouse trabajó en el sector de compras militares durante 20 años y en los últimos tiempos había sido jefa de supervisión de contratos en el Cuerpo de Ingenieros del Ejército, la agencia que ha manejado la mayor parte del trabajo de reconstrucción en Irak. El abogado de Greenhouse consideró la medida de «ob-via represalia» por las fuertes objeciones que su cliente planteó en el 2003 contra una serie de decisiones del Cuerpo que involucraban a Kellog Brown and Root, una subsidiaria de Halliburton, que cosechó más de 10.000 millones de dólares por trabajos en Irak. El vicepresidente Dick Cheney fue jefe ejecutivo de Halliburton antes de unirse a la campaña del presidente George W. Bush en 2000. «Está siendo degradada por su estricta observancia de las normas de adquisición y por la preferencia del Ejército de eludirlas cuando conviene a sus necesidades», dijo Kohn. También indicó que el Ejército había violado un compromiso para demorar el despido hasta la culminación de una investigación del propio Pentágono.

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