El canciller se enfrenta a una desventaja de 13 puntos frente a Merkel

El congreso del SPD da luz verde a la candidatura de Schröder

El líder alemán criticó con dureza el modelo económico propuesto por los democristianos

El canciller Schröder saluda a los simpatizantes al terminar el congreso

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Úrsula Moreno - corresponsal | berlín
León

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El Gerhard Schröder es de esos políticos que se crece cuando está contra las cuerdas. Consciente de que maneja un barco, que según las encuestas va a la deriva, el todavía canciller alemán agarró ayer con fuerza el timón para devolver la confianza perdida a su partido. «Si luchamos todos juntos y movilizamos nuestras fuerzas, podemos ganar», gritó al auditorio socialdemócrata, reunido en un congreso extraordinario en Berlín. Un Schröder más combativo que nunca logró que se disipase, al menos durante hora y media (la que duró su encendido discurso), el ambiente de resignación que parece haberse apoderado del SPD. Más de quinientos delegados y dos mil invitados le ovacionaron finalmente con diez minutos de aplausos. Tampoco faltó su esposa, Doris Schröder-Kopf, ni la plana mayor de su partido a esta suerte de homenaje. El heredero de Willy Brandt durante los últimos siete años, apeló a no dar la batalla por perdida, y a luchar por los «votos de los que no se han decidido aún». Es improbable que ese tercio de alemanes que presuntamente no saben aún a quien votar les permita salvar los 12 puntos que les separan de la oposición. Pero ayer no hubo espacio para el pesimismo. «No Angies» rezaban algunas pancartas, en referencia a la candidata conservadora, que el pasado domingo ya era celebrada en Dortmund por su partido como la nueva canciller. Con un lenguaje más agresivo de lo habitual, Schröder tachó la política de Merkel y Guido Westerwelle (líder del potencial socio de coalición, el liberal FDP) de «fría, antisolidaria e inhumana». El mandatario germano, en un principio titubeante, fue creciéndose a medida que avanzaba su discurso para atacar sin ambages a los conservadores: «Tuvieron dieciséis años (en referencia a la era de Helmut Kohl), pero les faltó el valor para hacer reformas». Ahora, apuntó Schröder «llegan los trasnochados con recetas de ayer para solucionar los problemas de hoy y mañana». Interrumpido sólo por coros de jóvenes socialdemócratas que proferían, «Gerhard, Gerhard», el político de 51 años que demuestra un excelente estado de forma y de humor, advirtió del riesgo que la política de la oposición supone para «la paz interna de nuestro país». Schröder no sacó de la manga ningún as, pero sí las cartas de la justicia social, de la solidaridad, y de la paz internacional. Su oposición a la guerra de Irak será recordada también hoy por un amplio grupo de intelectuales y actores, entre los que están Günter Grass o Wim Wenders. «Es importante que de aquí salga un mensaje positivo», explicaba una delegada socialdemócrata. ¿Todavía cree en un milagro?, Ingrid Anrndt-Bauer se sonríe y dice: «Como católica que soy, he crecido creyendo en los milagros». Crítica al modelo conservador El canciller puso en guardia a la ciudadanía alemana contra el modelo liberal de los conservadores que proponen una «sociedad fría, sin solidaridad e inhumana». «De hecho, ellos (la Unión Demócrata Cristiana y la Unión Social Cristiana de Baviera, CDU/CSU) quieren otra sociedad. Esa sociedad es fría, sin solidaridad y, en consecuencia, inhumana», afirmó Schröder ante 500 delegados del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) reunidos en la capital alemana.

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