Diario de León

La líder de la CDU se somete al voto de su partido de cara a las negociaciones de Gobierno

Schröder y Merkel se lanzan a la caza de sus socios de coalición

Ambos dirigentes se juegan tres escaños dentro de quince días en Dresde Barroso reclama a Alemania u

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Úrsula Moreno - corresponsal | berlín
León

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Alemania vivía ayer una jornada de resaca electoral y desorientación, con dos aspirantes a canciller que se han declarado la guerra y un mapa político en el que (casi) todo es posible. La primera economía de la euro-zona tiene en estos momentos un Gobierno provisional (liderado por Gerhard Schröder) y 30 días para constituir un nuevo Parlamento con una mayoría estable. La veda está abierta y los dos grandes partidos han iniciado la caza del socio que les permita pactar un Ejecutivo viable. La opción más verosímil, la de la gran coalición entre conservadores (CDU) y social-demócratas (SPD), ha quedado de momento en suspenso, ya que ninguno de los dos líderes políticos parece dispuesto a dar su brazo a torcer. «No pactaremos una coalición sin Schröder como canciller», explicaba ayer en la sede berlinesa del Partido Socialdemócrata un Franz Müntefering, que reconocía ufano «tener un buen día». Detalló que había mandado misivas a todos los partidos, excepto a la nueva Izquierda de Gysi y Lafontaine, invitándolos a negociar. Un póquer político muy similar se jugaba en esos momentos en la sede de la CDU, a pocos kilómetros de ahí. Angela Merkel, algo más serena después de haber encajado la víspera el duro revés en las urnas, expresó su voluntad de entablar conversaciones con todos los partidos, «empezando por los liberales». Su socio bávaro de la CSU, Edmund Stoiber, expresó claramente que «no habrá gran coalición con Schröder de canciller». Tampoco el Este de Alemania parece haberse animado a votar a su paisana Merkel. La CDU perdió tres puntos respecto a las legislativas del 2002 en los nuevos estados federados, donde el SPD defendió su posición de partido más votado, aunque también perdió votos en beneficio de los postcomunistas. Voto de confianza La líder democristiana es cons-ciente del traspiés sufrido en las urnas. Por eso hoy se somete voluntariamente al voto del grupo parlamentario que preside (CDU-CSU), que tendrá que refrendarla al frente si quieren que dirija las negociaciones para formar Gobierno. Ayer se escuchaban críticas desde la retaguardia del partido. No son pocos los que responsabilizaban a Angela Merkel y a sus protagonistas en la contienda electoral del desastroso resultado. Uno de ellos, Paul Kirchhof, el experto en finanzas que la candidata ha defendido hasta el último momento, anunció ayer que regresaba a la cátedra de Economía de Heidelberg. Las tres semanas de jungla política en Berlín, en donde se convirtió en el león más perseguido , han hecho mella. Ultimos tres escaños Aparte de quién gobernará y con quién, en Alemania queda otra importante incógnita que resolver. Merkel y Schröder se entregarán en una circunscripción de Dresde a un segundo pulso, dentro de quince días. El 2 de octubre votarán aquí los 219.000 electores que vieron postergada su cita con las urnas debido a la muerte de una candidata. Están en liza tres escaños, pero es más que improbable que todos vayan a parar a la cuenta del SPD, ya que los pasados comicios fue la CDU quien ganó aquí la partida. Mucha suerte necesitaría Schröder para que aquí consiguiera los votos que le faltan para alzarse, con todas las de la ley, victorioso en estos comicios. La remontada que protagonizó en las pasadas elecciones se antoja ahora improbable.

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