Diario de León

Se le imputan irregularidades en la financiación de su campaña

Acusan de conspiración al líder republicano en la Cámara Baja Dimisiones tras el «Katrina»

El jefe policial de Nueva Orleans dimite tras un mes de deserciones y anarquía por el huracán

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Óscar Santamaría - corresponsal | nueva york
León

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El republicano Tom DeLay, uno de los políticos más influyentes y conocidos en Washington y amigo íntimo de George W. Bush, fue acusado de irregularidades en la financiación de su campaña, lo que provocó su renuncia «temporal» como líder del partido en la Cámara de Representantes. Los pilares del Capitolio temblaron ayer cuando un tribunal de Tejas, que investigaba el caso desde hacía un año, le acusó de haber participado en una red de captación y uso de contribuciones de empresas de ese estado sureño durante la campaña electoral del 2002, lo que según la ley estatal está prohibido. Junto a DeLay, de 58 años, han sido acusados de conspiración dos colaboradores suyos, John Colyandro y Jim Ellis. El hasta hoy líder de la mayoría republicana en el Congreso reiteró su inocencia y acusó a los demócratas de exagerar el caso con fines partidistas. Desde la oposición no tardaron en señalar que las acusaciones son una prueba de la corrupción que existe en el partido de Bush. «Este es el último ejemplo de que los republicanos en el Congreso están plagados de corrupción a expensas de todos los estadounidenses», dijo la líder demócrata en la Cámara baja, Nancy Pelosi. Algunos compañeros de banco de DeLay fueron más cautos y pidieron que se respete la presunción de inocencia. No obstante, analistas y comentarias políticos recordaron que este no es el primer escándalo en el que se ve envuelto DeLay. Este año estuvo en el ojo del huracán al descubrirse que había aceptado regalos de poderosos empresarios con intereses en Washington, que le pagaron lujosos viajes.Desde la Casa Blanca, el portavoz Scott McClellan indicó que «hay que dejar que el proceso legal siga su curso» y señaló que Delay -el encargado de impulsar la agenda de Bush en el Congreso- seguía siendo un «buen aliado (del presidente) y un líder». Más allá de las víctimas mortales y pérdidas materiales causadas por Katrina y Rita , el impacto del los devastadores huracanes ha llegado a la esfera política. La Casa Blanca prefiere mantenerse a un lado y centrarse en los trabajos de reconstrucción para evitar verse salpicada. La segunda cabeza en rodar, tras la renuncia semanas atrás del director de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (Fema), ha sido la del jefe de policía de Nueva Orleans, Edwin Compass, quien el martes dimitió entre alabanzas y críticas. Sin citar los motivos de su decisión, Compass señaló que era hora de dejar su puesto para iniciar otra etapa. Pero su salida se produjo el mismo día en el que se conoció que 250 agentes de su departamento colgaron sus uniformes en los días posteriores al azote del Katrina .

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