Chirac duda de las posibilidades de Ankara para emprender una «revolución cultural»
La UE empieza a analizar su capacidad para integrar a Turquía
Barroso recuerda al Gobierno turco que debe respetar la democracia y los derechos humanos
Olli Rehn, Jack Straw, Abdullah Gul y Ali Babacan, ayer en la sede de la Unión Europea en Luxemburgo
La apertura ayer de madrugada en Luxemburgo de las negociaciones para la adhesión de Turquía a la Unión Europea han desatado una oleada de reacciones que mezclan satisfacción, preocupación e incertidumbre. La UE empieza a evaluar ahora su capacidad para absorber a uno de los países más poblados del continente, el más pobre de cuantos ha integrado, el único con mayoría de población musulmana y el que despierta más recelo entre su ciudadanía. Hace ahora 15 años, la Unión tuvo que enfrentarse a otro reto colosal: incorporar a la República Democrática Alemana, que se unió a la República Federal, precisamente, el 3 de octubre de 1990. Aquel esfuerzo recayó casi en exclusiva sobre las espaldas presupuestarias germanas, pero la adhesión turca será ahora una prueba excepcional, en lo cultural, en lo social y en lo financiero, para todos y cada uno de los Veinticinco. «Turquía debe respetar estrictamente los principios democráticos, los derechos humanos y el Estado de Derecho», recordó ayer el pesidente de la Comisión, el portugués José Manuel Durão Barroso, consciente de que ni los socios más abiertos las tienen todas consigo. Ayer, el presidente francés, Jacques Chirac, se felicitó por el inicio de negociaciones y llamó a Turquía a emprender una «revolución cultural» para que conduzcan a la adhesión, pero reconoció sus dudas: «No sé si podrá hacerlo», dijo. Austria y Croacia Por su parte, el canciller austríaco, Wolfgang Schüssel, quien mantuvo hasta última hora su veto a las conversaciones, se declaró «orgulloso» de su férrea postura. Lo cierto es que Austria también se enorgullece de que Croacia haya sido declarada candidata, después de que el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia confirmara que «colabora» en la investigación de los crímenes de la guerra de los Balcanes. En ese sentido, la UE aún se pregunta por el repentino cambio de opinión de la fiscal Carla del Ponte, quien hasta hace poco denunciaba. Croacia logró este lunes su objetivo de empezar las negociaciones de adhesión a la Unión Europea (UE) sin haber entregado al general fugitivo Ante Gotovina, una medida que hasta ahora había sido considerada indispensable por los 25 y el Tribunal Penal Internacional (TPI). Tras la reunión de crisis de los 25 en Luxemburgo el lunes, la clase política y la prensa croata celebraron ayer la decisión de comenzar la negociación entre Croacia y la UE para la futura integración del país balcánico en la Unión. Este paso fue posible gracias a que la fiscal jefe del TPI para la ex Yugoslavia, Carla del Ponte, cambió por fin su veredicto y estimó que las autoridades croatas están cooperando con ese tribunal para detener a Gotovina. Alianza de Civilizaciones Por otra parte, el ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, estimó ayer que la Alianza de Civilizaciones comienza con las negociaciones de adhesión para el eventual ingreso de Turquía en la Unión Europea (UE). Moratinos hizo esta consideración ante la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, a cuyos miembros instó a que se involucren en esa iniciativa lanzada hace un año por el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ante Naciones Unidas, y que tiene el respaldo de las autoridades turcas y del secretario general de la ONU, Kofi Annan. España está convencida de que el proceso de adhesión de Turquía culminará con la integración plena de ese país en la UE, afirmó Moratinos.